Los republicanos procuraban definirse positivamente, o sea, buscaban el cambio y componían una teoría de su propia acción. Los realistas lo hacían negativamente: el cambio no era necesario, era inútil y sólo traería satisfacción a las apetencias burocráticas de los criollos.
Todo este cúmulo de contradicciones predeterminó, en el terreno de lo económico-social, la intensidad de la lucha de clases, y en el terreno ideológico la inestabilidad política en la América Latina del siglo XIX.
El Congreso estaba dominado por la corriente de los moderados. A esta corriente se enfrentó la Sociedad Patriótica (conocida también como Junta Patriótica), presidida por Francisco de Miranda y donde sólo podían enrolarse partidarios de la independencia absoluta por los medios revolucionarios, fueran éstos pardos, blancos o mantuanos. No les exigía pertenecer a la clase o casta alguna, aunque se preferían los jóvenes.
Al día siguiente de pronunciado este discurso, 5 de julio de 1811, el Presidente del Ejecutivo triunviral declara, solemnemente, la independencia de Venezuela, y da lectura al acta final de su constitución como Estado. Termina leyendo la relación de los 38 diputados firmantes.
La Constitución política para esta Primera República Federal fue sancionada el 21 de diciembre de 1811.
En esta oportunidad también se dejó sentir el carácter internacionalista. El artículo 73 de la referida Ley de leyes disponía que a los miembros del triunvirato que presiden el Poder Ejecutivo en Venezuela, sólo se les exigirá, en cuanto respecta a la nacionalidad, “Ser nacidos en el continente colombiano o sus islas (llamado antes América Española)”.
