La memoria es a veces garúa que moja con nostalgia: y otras, tormenta que alimenta la insurrección.
Cuando dormimos nuestros espíritus se escapan hacia los montes donde vivíamos. Soñamos que corremos. Nos escondemos tras los matorrales. Imaginamos que no hubo cómplices ni traidores a la raza.
Nuestro corazón es como un tambor batiente: suena aquí, pero retumba lejos, en los rincones de África.
La pasión por la libertad y nuestro espíritu de rebelión se han acrecentado.
Bailamos la melodía de nuestros credos. Todos los negros somos como el humo que sale de la candela: libres.
Corremos hacia la libertad o hacia la muerte. Daremos la batalla. Somos cimarrones.
En cada nación somos sinónimo de resistencia. Nuestro gentilicio es la negritud. Nuestra bandera la insurrección. Nuestro escudo la memoria. Nuestras mejores armas, el espíritu y la verdad.
