Una fuerza profunda desde el norte atraviesa el Caribe, tiene una
cara visible y dirige su ataque buscando las riquezas naturales. Una
nueva faceta del poder blando o suave, concepto promovido por el
catedrático estadounidense Joseph Nye, pone a Venezuela en el centro de
la diatriba. Desde hace 10 años, se viene fraguando una confrontación
entre transnacionales petroleras contra Petróleos de Venezuela (Pdvsa)
para dirimir controversias a través de tribunales internacionales.
El origen se remonta al proceso de renacionalización de la industria
petrolera en 2007, cuando el Estado venezolano compensó los activos de
22 empresas extranjeras vinculadas a la extracción, perforación y
servicio petrolero. De aquellas compañías, solo dos, ExxonMobil y
ConocoPhillips, ejercieron la opción de acudir al Centro Internacional
de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi), institución
perteneciente al Banco Mundial. Las empresas aseveraron en su momento
que la compensación del Gobierno venezolano debió estar calculada por el
valor de sus activos en el mercado y no por su valor contable.
La Gaceta Oficial N° 38.869, del 13 de febrero de 2008, estipula la
existencia de una campaña de la transnacional ExxonMobil para
desprestigiar a Pdvsa. El artículo 1 reza lo siguiente: "Rechazar la
acción de terrorismo económico y judicial desarrollada por la
transnacional ExxonMobil".
Cómo ataca. En una investigación realizada por abogados venezolanos a la
que tuvo acceso Últimas Noticias, la conspiración internacional es
manejada por tres actores. Los investigadores indican que los
protagonistas de esas acciones son empresas transnacionales vinculadas
al petróleo, el Departamento de Estado de EEUU y el bufete Norton Rose
Fulbright.
La transnacional petrolera se enfoca en el arbitraje y en la provocación
desde Guyana con la inversión de yacimientos petroleros en el Esequibo,
territorio que el país reclama basándose en el Acuerdo de Ginebra del
17 de febrero de 1966.
La vinculación de la Exxon con el Departamento de Estado es por el
nombramiento de Rex Tillerson como secretario de Estado, antiguo
director de la transnacional petrolera.
Por otro lado, el bufete Norton Rose Fulbright empuja sus acciones hacia
los arbitrajes en la búsqueda de pruebas para acusar a Venezuela, en la
que están en juego 30 millardos de dólares.
Los hechos.
El 6 de enero de 2015, la canciller venezolana Delcy Rodríguez declaró:
"Mientras no exista una decisión sobre nuestro territorio, no pueden
usar sus aguas que no están dispuestas para estos fines. En este
sentido, enviamos una comunicación a la ExxonMobil solicitándole que
paralizara sus actividades en esa zona".
El 2 de julio del año pasado, la transnacional halló un yacimiento
petrolero en Guyana de 1.400 bloques de petróleo recuperables y de alta
calidad.
A inicios de febrero de este año, The Economist publicó que la Exxon
reportó otro año de caída de sus ganancias, lo cual golpeó el precio de
su acción. La empresa afirmó que apostaban por el descubrimiento de
yacimientos petrolíferos en los océanos, específicamente en Guyana. El 3
de marzo, Exxon anunciaba que invertía cinco millardos de dólares en
investigación y desarrollo para obtener petróleo en el Esequibo a partir
de 2020.
Una semana después, el Ciadi revocó la decisión que obligaba a Venezuela
a pagar 1.400 millones de dólares a la transnacional por el caso de la
nacionalización de sus activos. "Sí, estamos seguros de que nuestra
posición es correcta y estamos contentos por la decisión del comité",
señaló George Kahale, abogado jefe de la firma Curtis, Mallet-Prevost,
Colt y Mosle, defensores de Pdvsa en el arbitraje.
Sobre el bufete.
Norton Rose Fulbright es una empresa transnacional de asesoramiento
jurídico con sede en 35 países del mundo. Los ingresos totales de la
firma sobrepasaban los dos millardos de dólares en 2016, el séptimo
bufete más importante del orbe. En el caso de Venezuela, intervienen en
más de seis arbitrajes en contra de la nación, más que ningún otro
bufete.
El Ministerio de Petróleo y Minería de nuestro país, en abril de 2015,
presentó ante el Ciadi un escrito de acusación a los jueces Kenneth
Keith e Yves Fortier por tener vinculaciones con la firma jurídica. Las
acusaciones han sido rechazadas y los arbitrajes de inversiones
liderados por Norton Rose Fulbright siguen proliferando.
En el caso de Fortier, el jurista dejó de prestar sus servicios en
Norton Rose el 31 de octubre de 2011. En estos momentos, el juez
participa en el panel de arbitraje en dos de los casos más grandes en
cuanto a la cantidad de dinero reclamada por el inversor. El caso de la
empresa Yukos contra el Gobierno ruso por 103.600 millones de dólares y
ConocoPhillips contra Venezuela por 30 millardos de dólares. El abogado
de nacionalidad canadiense es el foco de atención por la doble
vinculación como asesor de la firma jurídica, quien ha tenido una
postura visible en contra de la nación y su participación en los
arbitrajes.
También la firma sirvió para financiar actividades político-electorales
de la oposición venezolana a través de abogados venezolanos.
Conclusión.
La fuerza profunda que arremete contra la nación afecta su relación y
su acceso a los mercados internacionales. Como colofón, un solo dato: el
riesgo país de Venezuela aumentó de 548 puntos el 2 de enero de 2008 a
2.190 puntos el 16 de abril de este año, uno de los más altos del mundo.
El clima de inestabilidad por síntomas de ingobernabilidad e inseguridad
jurídica por campañas mediáticas afectan la posibilidad de traer
inversiones al país y suscribirse al financiamiento externo. Igualmente,
el costo del crédito público externo para Venezuela es superior a otros
países en condiciones inferiores de gobernabilidad. A esto se aúna el
costo exagerado de los arbitrajes de inversiones, superiores a $6
millones por caso. Así se presenta la cara invisible del poder suave.
