Michael Hudson, autor del recientemente publicado J is for Junk Economics,
afirma que los medios de comunicación y la academia utilizan eufemismos
bien elaborados para ocultar cómo funciona realmente la economía. Y lo
dice él, que es profesor en una universidad norteamericana y trabajó en
Wall Street…
Entrevista a Michael Hudson
SHARMINI PERIES: Michael, tu libro me recuerda unas
palabras clave de Raymond Williams. Aquella fue una contribución
increíble a la crítica cultural, una crítica de los estudios sociales y
culturales como disciplina. Y pienso que tu libro va a realizar una
contribución fenomenal al campo de la economía. Sería una referencia
para la gente para volver atrás, especialmente para que los estudiantes
regresen, y miren hacia tu versión de la definición de esos términos y
observen la economía desde un prisma crítico. Así que mi primera
pregunta para ti es realmente sobre este libro. ¿Por qué lo escribiste?
MICHAEL HUDSON: Originalmente lo escribí como apéndice a un libro que se habría llamado, The Fictitious Economy.
El borrador fue escrito antes de la crisis de 2008. Mi tesis era que la
forma en la que la economía es descrita en la prensa y en los cursos de
la universidad tiene muy poco que ver con cómo funciona realmente la
economía. La prensa y las informaciones periodísticas utilizan una
terminología hecha de eufemismos bien elaborados para confundir el
entendimiento de cómo funciona la economía.
Además de ofrecer palabras clave para explicar qué es positivo y cómo entender la economía, discuto el vocabulario engañoso, el doblepensar orwelliano
utilizado por los medios, lobistas financieros y empresariales para
persuadir a la gente de que la austeridad y toparse con la deuda es la
clave del crecimiento, no su antítesis. El motivo es hacerles actuar
contra sus propios intereses, dibujando una imagen ficticia de la
economía como si fuese un universo paralelo.
Si puedes hacer que la gente use un vocabulario y conceptos que hacen
parecer que cuando el 1% se hace más rico, el conjunto de la economía
se está enriqueciendo –o que cuando el PIB sube, todo el mundo está
mejorando– entonces a la gente, al 95% que no mejoró su posición
desde 2008 a 2016, se le puede hacer sufrir de alguna manera de síndrome
de Estocolmo. Pensarán, “Mierda, debe ser culpa mía. Si el conjunto de
la economía está creciendo, ¿por qué yo soy más pobre? Con solo dar más
dinero al 5% o al 1% más ricos, algo nos caerá. Tenemos que recortar
impuestos y ayudarles para que así me puedan dar un trabajo porque como
Trump y otros dicen, bueno, nunca conocí a un pobre que me diera un
trabajo”.
He conocido a un montón de gente rica, y en lugar de dar trabajo a la
gente cuando compran una empresa, habitualmente hacen dinero para ellos
despidiéndola, empequeñeciendo y externalizando el trabajo. Así que no
vas a conseguir hacer que los ricos necesariamente te den trabajo. Pero
si la gente puede de alguna manera pensar que hay una asociación entre
la riqueza en la cima y más empleo, y que tienes que recortar los
impuestos a los ricos porque acabará filtrándose hacia abajo, entonces
tiene una visión del revés de cómo funciona la economía.
Yo había escrito un apéndice al libro y aquello tomó vida propia.
Si tienes un vocabulario que describe cómo funcionan realmente el
mundo y la economía, entonces una palabra llevará a otra y pronto habrás
levantado una imagen más realista de la economía. Así que, no solo
discuto sobre las palabras y el vocabulario, discuto con algunos de los
individuos y economistas clave que han hecho contribuciones que no
aparecen en el currículum académico neoliberal.
Hay una razón por la que la historia del pensamiento económico ya no
se enseña más en las universidades. Si la gente leyera realmente lo que
escribió Adam Smith, lo que escribió John Stuart Mill, verían que Smith
criticaba a los terratenientes. Decía que tenías que gravar sus rentas,
porque nada es gratis en este mundo. Mill definía la renta como aquello
que los terratenientes hacen mientras duermen, sin trabajar. Adam Smith
decía que siempre que los hombres de negocios se reúnen, van a conspirar
sobre cómo sacar dinero del público en su conjunto –como hacer un
acuerdo y engañar a la gente de que todo es por el bien de la sociedad.
Este no es el tipo de libre empresa que gente que habla sobre Adam
Smith explica cuando le describen como si fuese un recortador de
impuestos, un economista austriaco o un neoliberal. No quieren escuchar
lo que realmente escribió. Así que mi libro es realmente sobre economía
de la realidad. Encontré que para discutir economía real, tenemos que
tomar de nuevo el control del lenguaje o la metodología económica, no
usar la lógica que ellos usan.
Los economistas convencionales hablan como si cualquier statu quo
estuviese en equilibrio. El truco subliminal aquí es que si piensas en
la economía como algo que está siempre en equilibrio, eso implica que si
tú eres pobre o no puedes pagar tus deudas, o tienes problemas para
mandar a tus hijos al colegio, eso es solo parte de lo natural. Como si
no hubiese una alternativa. Es lo que Margaret Thatcher decía: “No hay
alternativa”. Mi libro es sobre cómo, por supuesto que, hay una
alternativa. Pero para hacer una alternativa necesitas una forma
alternativa de mirar el mundo. Y para hacer eso, como dijo George
Orwell, necesitas un vocabulario diferente.
SHARMINI PERIES: Hablar de vocabulario y conceptos
económicos eufemísticos, es lo que es tan único en este libro. No son
solo las palabras, como en el de Raymond Williams, sino también la
teoría y los conceptos lo que estamos abordando. También hablabas sobre
los hombres de negocios y cómo usan esas terminologías para
confundirnos. Pues aquí tenemos a un hombre de negocios en el cargo,
como presidente de los Estados Unidos, quien está proponiendo todo tipo
de reformas económicas supuestamente en nuestro favor, en términos de
trabajadores. Y como sabes, los grandes proyectos de infraestructuras
que está proponiendo supuestamente para sacar a la gente de la pobreza y
darles empleos y todo eso. ¿Cuál es la mitología ahí?
MICHAEL HUDSON: Bueno, tú solo usaste la palabra “reforma.”
Cuando yo crecí, y durante el siglo pasado, “reforma” significaba
sindicalizar el trabajo, proteger a los consumidores, regular la
economía para que hubiese menos fraude contra los consumidores. Pero la
palabra “reforma” hoy, tal y como es usada por el Fondo Monetario
Internacional en Grecia cuando insiste sobre las reformas griegas,
significa justo lo contrario: se supone que hay que bajar los salarios
en un 10% o un 20%. Recortar las pensiones sobre un 50%. Idealmente,
dejas de pagar pensiones para pagar al FMI y a otros acreedores
extranjeros. Detienes el gasto social. Así que, lo que tienes es una
inversión del vocabulario tradicional. Reforma ahora significa lo
contrario de lo que significaba a comienzos del siglo XX. Ya no es
socialdemócrata. Es “reforma” de derechas, antisindical, profinanciera,
para recortar el gasto social y dejar todo en una forma privatizada para
los ricos y el sector de las corporaciones.
Así que reforma es la primera palabra que usaría para ilustrar cómo
el significado ha cambiado y es usado por la prensa convencional.
Básicamente, lo que ha hecho la derecha en este país es secuestrar el
vocabulario que fue desarrollado por el movimiento obrero y los
economistas socialistas durante un siglo. Se lo han apropiado y le han
dado la vuelta para que signifique lo contrario.
Hay 400 palabras con las que me enfrento. Muchas de estas palabras
muestran cómo el significado ha sido puesto del revés, para conseguir
que la gente tenga una visión al revés de cómo funciona la economía.
***
Michael Hudson es un antiguo economista de Wall Street.
Distinguido profesor e investigador de la Universidad de Missouri, en la
ciudad de Kansas (UMKC), es autor de numerosos libros, incluidos Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire (nueva edición en Pluto Press, 2002). Su nuevo libro es: Killing the Host: How Financial Parasites and Debt Bondage Destroy the Global Economy (edición digital de CounterPunch).
Sharmini Peries es productor ejecutivo de The Real News Network.
Esta es una transcripción de la entrevista de Michael Hudson con Sharmini Peries en The Real News Network.
