No hay medicamentos, ni instrumental,
ni útiles de trabajo en los hospitales. Los médicos y profesionales del
SNS [Sistema Nacional de Salud] están en huelga por este motivo.
Editorial diario El Siglo. Chile, 3 de septiembre de 1973
En el estado Lara acaba de culminar un paro de 72 horas. Dicho paro fue convocado por el gremio médico como protesta a la falta de insumos médicos. Por su parte, los voceros de los partidos de ultraderecha, en el marco de los planes de desestabilización social, están convocando a los trabajadores de la salud a una marcha este lunes 22 de mayo. El objetivo: protestar “pacíficamente” para “presionar” al gobierno a que permita abrir un canal humanitario que “garantice” el abastecimiento de medicinas por parte de los organismos internacionales.
Dicho de otra manera, el objetivo
es hacer ver al mundo que en Venezuela hay una supuesta crisis
humanitaria en salud, de manera de justificar una intervención de
Estados Unidos de Norteamérica, tal como en 2015 declaró John Kelly, el entonces jefe del Comando Sur de los Estados Unidos. En todo caso, el siguiente gráfico muestra la situación de salud en Venezuela:
El principal argumento que los voceros esgrimen para
sustentar la amenaza de un paro técnico es que el gobierno no está
asignando las divisas al sector farmacéutico que les permita garantizar
la importación de estos bienes: “Ceballos [presidente de la Federación Farmacéutica de Venezuela] recordó que la deuda del sector farmacéutico con los proveedores internacionales es de $5 millardos”. [2]La vía para solucionar el problema de la escasez de medicamentos en Venezuela no es el canal humanitario. En Venezuela, las empresas responsables de la producción, importación y distribución de estos bienes, ni están destruidas como consecuencia de un desastre natural, ni fueron demolidas como consecuencia de acciones de guerra armada; sus trabajadores se encuentran dispuestos y disponibles para trabajar, es decir, no ha ocurrido una catástrofe que impida a sus empleados acudir a sus puestos de trabajo; por otra parte, los puertos y aeropuertos venezolanos están funcionando perfectamente, por lo tanto pueden recibirse los productos importados.
Pero además, estas empresas, la mayoría de capital transnacional, siguen funcionando en el país, no han cerrado sus puertas, ninguna ha manifestado que piense retirarse del mercado venezolano; todas muestran ganancias operativas en sus informes anuales. [3] Y por si fuera poco, han recibido, de parte del gobierno nacional, divisas a tasa preferencial para que importen los insumos y materias primas para la producción, para que importen los productos finales, e incluso para que puedan repatriar sus dividendos en el caso de las que tienen capital transnacional.
Incluso y a pesar de la caída de los precios petroleros y de las fuertes agresiones económicas caracterizadas, entre otras cosas, por un bloqueo financiero internacional, la cantidad de divisas recientemente otorgada a estas empresas por parte del gobierno ha sido, en promedio, mayor que los últimos 10 años.
La escasez de medicamentos en Venezuela no es consecuencia de la destrucción de la industria farmacéutica, tampoco es por la falta de recursos financieros, ni por la imposibilidad de producir e importar de parte de esta industria. Por mencionar un dato, el producto interno bruto per cápita de la economía venezolana ha sido, los últimos 4 años, 9% mayor que los últimos 30 años, y la tasa de desocupación cerró en 6,6% en diciembre de 2016. Si las empresas farmacéuticas, nos referimos a las grandes, a las de capital transnacional, quisieran producir e importar, y de esa manera abastecer de medicinas al pueblo venezolano, tienen todas las condiciones para hacerlo.
Por lo tanto, la solución no es la apertura de un canal humanitario. La solución de la escasez de medicamentos pasa porque esta industria restituya los canales de producción, importación, distribución y dispensación, a menos que por alguna razón, quizás política, estas empresas, la mayoría de grandes capitales transnacionales, hayan estado realizando un embargo comercial encubierto para impedir y dificultar el acceso a medicinas al pueblo venezolano. Si este fuese el caso, ni que se abra el canal humanitario tendremos las medicinas.
Acontece que quienes proveen de medicamentos por el canal humanitario, son las mismas empresas que residen y están funcionando en nuestro país.
Hay otra opción para solucionar el problema de la escasez de medicamentos que padece el pueblo: el Estado venezolano, como propietario y administrador del 95% de las divisas que ingresan al territorio por concepto de exportación de petróleo, no está obligado a asignar las divisas a las empresas farmacéuticas que, por alguna razón, los últimos 4 años, no han abastecido de medicinas. ¿Por qué necesita de intermediarios pudiéndolo hacer de manera directa?
La recomendación es que el Estado abra otros canales de abastecimiento, en este caso con países aliados, ya sea para la importación propiamente dicha o mediante la firma de convenios para la producción nacional con transferencia de tecnología. Producción cuya responsabilidad debe recaer en empresas estadales, en empresas mixtas con mayor porcentaje accionario por parte del Estado y en empresas de propiedad social. En otras palabras, la sugerencia es abrir los canales de la independencia y de la soberanía en el abastecimiento de estos bienes que son esenciales y estratégicos para el vivir bien de nuestro pueblo.
Dicho esto, y más allá del hecho de que los factores políticos locales tengan la capacidad de convocatoria para paralizar el sector salud habiendo un batallón patriota de batas blancas que no atenderá a tales llamados (nos referimos a los 20.241 médicos integrales comunitarios y 7.974 médicos integrales generales formados y graduados desde 1999, así como los 29.922 que actualmente cursan estudios de medicina integral comunitaria [4]) mostramos a continuación algunos datos acerca de las posibilidades que la industria farmacéutica transnacional ha tenido los últimos 4 años para abastecer de medicamentos al pueblo venezolano, si efectivamente hubiese querido hacerlo.
1. Las empresas
privadas del sector farmacéutico han recibido 24 mil millones de dólares
para importar medicamentos y material médico quirúrgico desde el año
2003 (momento en el que inició el control cambiario) y hasta el 2015 [5], Lo que equivale a decir que han importado esa cantidad de dólares.
2. El año 2008, en el que no se
registraba escasez, las empresas farmacéuticas recibieron 1.660 millones
de US$ e importaron 60 millones de kilogramos de medicamentos. Mientras
que, en el año 2014, momento en el que la escasez ascendió a 60% según
los voceros de la Federación Farmacéutica de Venezuela [6],
la asignación de divisas fue 2.400 millones de US$, es decir, el doble
que en 2008, sin embargo solo importaron 31 millones de kilogramos, la
mitad.
3. En 2015, con una escasez de 70% [7]
recibieron 1.789 millones de US$ (más que en 2008) y solo importaron 25
millones de kilogramos en medicamentos, es decir, mucho menos de la
mitad con respecto a 2008.
4. Con cálculos simples obtenemos que el
costo promedio del kilogramo de medicamento aumentó 249% desde 2003
hasta 2015, pasó de 22,24 US$/Kg a 77, 51 US$/Kg ¿Habrá sido tan alta la
inflación mundial de los medicamentos y del material médico quirúrgico
como para explicar que el costo promedio de kilogramo de medicamento
haya aumentado en esas proporciones?
5. Según un informe de IMSHealth [8]
(empresa privada internacional que monitorea el comportamiento de los
mercados de medicamentos a nivel mundial) Venezuela representa, en
términos absolutos, el segundo mayor mercado de este rubro en América
Latina después de Brasil. En términos per cápita, es el primero de la
lista. Según el mencionado informe, en 2014 el mercado de medicamentos
en Venezuela aumentó alrededor del 50% al compararlo con el año 2013.
Por lo que la falta de divisas no pareciera ser la causa de la escasez
de medicamentos en Venezuela. Mientras se incrementaba 50% la compra de
medicamentos en 2014, se registraba una escasez de 60%.
6. 1.870 millones de US$ son mucho más que suficientes para abastecer de medicamentos al pueblo venezolano (El
costo promedio anual por kilogramo de medicamento desde 2003 hasta 2015
‒considerando incluso el desproporcionado aumento de dicho costo a
partir de 2007‒ fue 41,42 US$/Kg y la importación promedio durante el
mismo período fue 45 millones de kilogramos anuales. Al multiplicar
ambos promedios resulta la cantidad de 1.870 millones de US$). Se trata
de un escenario muy generoso si consideramos que 41,42 US$/Kg es un
precio relativamente alto. Hubo años en los que el precio unitario no
llegó a los 20 US$/Kg.
7. En 2014 [9]
se asignó un total de 2.443 millones de US$ a 193 empresas. Las 50
empresas más grandes, nacionales y transnacionales, recibieron 1.870
millones de US$ (es decir, el 85% del total asignado). Solo lo recibido
por estas 50 empresas era suficiente para abastecer de medicamentos al
pueblo venezolano, sin embargo, en los medios de comunicación se leía
que la escasez era 60%.
8. En 2015, fueron asignados alrededor de
1.800 millones de US$, cantidad más que suficiente para abastecer de
medicamentos al pueblo venezolano. Sin embargo, los voceros afirmaban
que la escasez de estos rubros se ubicó en 70%. [10]
9. Afirmar que existe una deuda de 5
millardos de US$ con el sector farmacéutico, equivale a decir que este
sector importó alrededor de 120 millones de kilogramos de medicamentos y
material médico quirúrgico (suponiendo un costo promedio por kilogramo de 41,42 US$/Kg) [11]. Esta cantidad representa 3 veces lo que se requiere para abastecer al pueblo venezolano en un año, que como mencionamos es, en promedio, 45 millones de kilogramos.
10. ¿Dónde están entonces los medicamentos y el material médico quirúrgico que justifiquen tamaña deuda?
En la agenda de paz, de diálogo y de independencia promovida por el gobierno nacional mediante la convocatoria al poder originario, es decir, al pueblo, para que en el marco de una Asamblea Nacional Constituyente decida el rumbo de los próximos años, se hace imperioso y obligatorio debatir y dejar claros los mecanismos que garanticen al pueblo venezolano la independencia económica, la soberanía en la producción y en el abastecimiento de bienes esenciales, como en este caso son los medicamentos. El debate debe centrarse en el uso y asignación soberanos de la renta petrolera, en el avance y consolidación de la revolución económica.
Notas y referencias
[1] http://www.el-nacional.com/noticias/sociedad/medicos-mantendran-calle-marzo-por-las-condiciones-del-sector_84[2] http://www.arsenalterapeutico.com/2017/02/23/ceballos-pide-divisas-y-ventura-apunta-a-produccion-de-medicamentos-prioritarios/
[3] Para más detalle de los informes anuales de las empresas farmacéuticas en Venezuela se recomienda leer: Curcio, Pasqualina. La mano visible del Mercado. Guerra económica en Venezuela. 2016.
[4] Cifras suministradas por el Vicerrector de la recién creada Universidad de Ciencias de la Salud.
[5] Instituto Nacional de Estadísticas.
[6] “Escasez de medicamentos llega a 60% en la capital según Federación Farmacéutica”, El Universal [página web], 10 de octubre del 2014,
[7] http://www.eluniversal.com/noticias/caracas/advierten-que-escasez-medicinas-ubica_45791
[8] https://www.coursehero.com/file/14254208/CH-IWR2015-JuanManuelSantamariapdf/
[9] Últimos datos disponibles los cuales fueron publicados en la página de CENCOEX, organismo responsable de la asignación de divisas en Venezuela. Es necesario contar con la información actualizada para completar el análisis del año 2016.
[10] http://www.eluniversal.com/noticias/caracas/advierten-que-escasez-medicinas-ubica_45791
[11] Es importante recordar que las empresas no despachan la mercancía sin haber recibido el pago previamente.

