El surgimiento de una ley contradictoria
En 1976, durante el primer gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez, se nacionaliza el petróleo y se proyecta la creación de una compañía que se encargaría de dirigir en términos exclusivos la producción del crudo venezolano: la Compañía Nacional Petróleos de Venezuela (PDVSA).
En 1976, durante el primer gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez, se nacionaliza el petróleo y se proyecta la creación de una compañía que se encargaría de dirigir en términos exclusivos la producción del crudo venezolano: la Compañía Nacional Petróleos de Venezuela (PDVSA).
Un año antes, en 1975 se había promulgado Ley Orgánica que reserva al Estado la Industria y el Comercio de los Hidrocarburos, el Estado pretendía abrir el camino a la nacionalización. Los artículos primero y segundo de dicha ley señalaban lo siguiente: “Se reserva al Estado, por razones de conveniencia nacional, todo lo relativo a la exploración del territorio nacional en busca de petróleo, asfalto y demás hidrocarburos; a la explotaciónde yacimientos de los mismos, a la manufactura o refinación, transporte por vías especiales y almacenamiento; al comerciointerior y exterior de las sustancias explotadas y refinadas, y a las obras que su manejo requiera, en los términos señalados por esta ley. Como consecuencia de lo dispuesto en este artículo, quedarán extinguidas las concesiones otorgadas por el Ejecutivo Nacional y la extinción se hará efectiva el día 31 de diciembre de mil novecientos setenta y cinco. >>El comercio exterior de los hidrocarburos estará bajo la gestióny el control exclusivos delEstado, quien lo ejercerá directamente por el Ejecutivo Nacional o a través de los entes estatales creados o que se crearen para realizar los fines de la presente ley”. El Estado podía tener control absoluto de su recurso natural, sin embargo, el quinto artículo de la propia ley trata el tema de la participación privada:
“El Estado ejercerá las actividades señaladas en el artículo 1º de la presente Ley directamente por el Ejecutivo Nacional o por medio de entes de su propiedad, pudiendo celebrar los convenios operativos necesarios para la mejor realización de sus funciones, sin que en ningún caso estas gestiones afecten la esencia misma de las actividades atribuidas. >> En casos especiales y cuando así convenga al interés público el Ejecutivo Nacional o los referidos entes podrán, en el ejercicio decualquiera de las señaladas actividades,celebrar convenios de asociación con entes privados con una participación tal que garantice el control por parte del Estado y conuna duración determinada. Para la celebración de tales convenios se requerirá la previa autorización de las Cámaras en sesión conjunta, dentro de las condiciones que fijen, una vez que hayan sido debidamente informadas por el Ejecutivo Nacional de todas las circunstancias pertinentes”.
La política de extinción de las concesiones que se plantea en el artículo primero, al parecer fue “flexibilizada” en el artículo quinto, donde se abría la puerta para la realización de convenios de “asociación” con empresas privadas nacionales o extranjeras. La interpretación de este artículo alteraría el verdadero sentido de la política de nacionalización. Seríaese artículo quinto el que daría paulatinamente la oportunidad para que dichas empresas volvieran a apropiarse del petróleo venezolano. En definitiva, significaría la apertura a futuras negociaciones con compañías nacionales y extranjeras. El Estado vendía así su nacionalización. Tales convenios “operativos” –cuyos objetivos eran recibir apoyo técnico por parte de empresas en caso de que el Estado lo requiriera– terminaron por ser reinterpretados, dando paso nuevamente a la inversión privada sobre campos supuestamente “ociosos”, pudiendo otra vez explotar el petróleo sin mayores restricciones.
Fue así como a partir de la década de los ochenta se regresó al proceso de concesiones y se abrió el camino a lo que luego sería la apertura petrolera, la cual no fue más que la manifestación del fracaso de las políticas en materia petrolera por parte del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez.
PDVSA: un mundo capitalista
La Compañía Nacional Petróleos de Venezuela (PDVSA) –creada en el mismo año de la ley– fue concebida para contribuir al desarrollo del petróleo nacional, llegando a convertirse más adelante en la compañía que tendría por sí sola todo el control del crudo venezolano, pasando por encima del propio Estado. Ésta se fue organizando casi de forma autónoma, encabezando la toma de decisiones muy por encima del antiguo Ministerio de Energía y Minas.
A esto se le suma el hecho de que al iniciarse PDVSA sus filialesoperadoras no cambiaron, continuando con el mismo patrón y el mismo personal. Es por eso que las filiales Lagoven, Maraven y Corpoven fueron prácticamente las herederas de antiguas filiales como la Creole, Shell y Mene Grande, lo que significó que tales agencias siguieran con los mismos vicios desde su organización dentro de la industria petrolera.
En la década de los ochenta la compañía nacional fue formulando estrategias para el crecimiento de la industria petrolera, promoviendo así la inversión masiva y planteando la internacionalización para afrontar la crisis económica que atravesaba el país, producto de la deuda externa y la crisis cambiaria de 1983. Para este momento, la nacionalización no parecía ser la política más favorable para la directiva de PDVSA, la cual estabaconvencida de que la solución eracolocar las ganancias en el exterior, logrando expandirse con la introducción de refinerías fuera del país, donde se produjeron múltiples ganancias que no fueron percibidas por el Estado, pues PDVSA había dejado de pagarle impuestos y tributos.
De esta manera, PDVSA logró crecer mientras el Estado se debilitaba por la crisis económica, de ahí el hecho de que se le denominara como un “Estado dentro del Estado”. Paradójicamente, el Estado, el mayor accionista y propietario del petróleo, no lograba controlar a su propia empresa nacional, había perdido las funciones de fiscalización de los costos en la producción y de las ganancias. La entrega es total 1989 sería el momento de la apertura, y los ejecutivos de PDVSA tenían en mente varios proyectos que aseguraban la producción mancomunada del crudo con ganancias equitativas para las empresas privadas tanto nacionales como internacionales.
Aquellos proyectos estaban basados en convenios operativos y “asociaciones” entre dichas empresas para reactivar la explotación de campos inactivos con tecnología invertida mayormentepor las compañías privadas, demostrando así que esta institución poco a poco iba perdiendo su capacidad tecnológica y gerencial, confiándole actividades administrativas y técnicas a aquellas corporaciones, generándose así muchísimos más gastos operativos a PDVSA.
Con el pretexto de la “apertura” se lograron establecer varios proyectos; entre ellos el denominado Cristóbal Colón que consistía en la licuefacción de gas natural para exportación, éste se originó en 1992 a partir del hallazgo que tuvo la filial Lagoven de diversos yacimientos de gas en el oriente del país, por lo que viendo las ganancias que podía generar tal proyecto, Lagoven solicitó la nulidad ante el Tribunal Supremo de Justicia de unos artículos provenientes de la Ley de Hidrocarburosy la Ley de Reservas, que acotaban claramente la defensa del Estado sobre los intereses foráneos. Lagoven lograría que el Tribunal decidiera a favor del proyecto. La política “entreguista” que representó ese proyecto tuvo su justificación en una supuesta expansión de Venezuela cuando ésta lograra un crecimiento acelerado del petróleo.
Durante el marco de la política de apertura petrolera se dio la tendencia a privatizar y permitir el retorno de inversionistas privados a la industria venezolana, con el pretexto de un posible fortalecimiento tecnocrático. PDVSA, encargada de tal apertura, solicitaba que las regalías e impuestos disminuyeran para atraer inversionistas extranjeros, dedicándose a proteger al capital privado frente al Estado. Transfiriendo así la toma de decisiones reservadas en un principiosólo al Estado venezolano,PDVSA –durante toda la década del noventa– pactó acuerdos adoptados en las concesiones con las empresas “asociadas”, extendiendo los contratos por más de 30 años, pero éste no era el único acuerdo, pues cada empresa podía explorar muchas más áreas de las concedidas, no existiendo control ni límites en las perforaciones que en incontables casos dañaban la capacidad de extracción y afectaba al patrimonio nacional.
Lo más grave del asunto era que el Estado quedaba vulnerable a demandas internacionales por parte de aquellas empresas, osimplemente éstas podían negarse a cancelar si el área resultasepoco provechosa; es decir, si elinversionista no obtenía suficienteganancia. Si, por el contrario, el inversionista privado obtenía suficientes dividendos, éste podía pagar al Estado mucho tiempo después, pudiendo la empresa endeudarse por años y pagar en cómodas cuotas.
Después del año de 1976 PDVSA comenzó a crear sus propias compañías fuera del país. Con la política de internacionalización de 1983 se trasladaron las ganancias fuera del alcance del Gobierno, y ya, para 1989, con la “apertura” se derrumbó por completo el intento de nacionalización. PDVSA lograría tener mayor control del crudo debido a la crisis política que atravesaba el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, y para el momento de su destitución tendría la excusa para decidir sobre todas las políticas adoptadas en materia petrolera.
Sería durante la segunda gestiónde Rafael Caldera –entre los años1994 y 1999– cuando la directiva de PDVSA violaría, junto con lasempresas privadas, numerosas cláusulas que eran solamente atribuidas al Estado venezolano. Se adoptaría una nueva política de “apertura”, una política de entreguismo a los intereses extranjeros con el pretexto de que había una disminución tanto de las reservas como de las inversiones por parte de empresas transnacionales. Se aprobarían más áreas de explotación y el capital privado internacional seguiría teniendo poder en el negocio petrolero venezolano. Por una cantidad específica de producción de barril, dichas empresas debían cancelar una regalía de 1%. De hecho, muchas de ellas lograban extraer hasta el doble de lo estipulado, y seguían pagando el mismo porcentaje de regalía. Aunado a esto, la disminución de participación en las ganancias del Estado había pasado del 60/40, a un 35% durante la política de apertura del gobierno de Caldera.
El pueblo venezolano es dueño de sus recursos
La situación cambió drásticamente con la llegada de Hugo Chávez a la presidencia en el año 1999. En 2001 se promulga la nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos, que reserva al Estado la mayoría accionaria para la exploración de hidrocarburos líquidos. De manera que durante la nueva etapa de cambios que inicia el país las decisiones en materia del petróleo serían ejecutadas por el propio dueño: el Estado. Además, se detuvo la privatización de PDVSA y cambió su relación con el Estado. PDVSA empezaría a pagar sus dividendos, que había traspasado a sus filiales extranjeras, sólo a partir de la nueva política petrolera impulsada por el gobierno del presidente Hugo Rafael Chávez Frías.
La situación cambió drásticamente con la llegada de Hugo Chávez a la presidencia en el año 1999. En 2001 se promulga la nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos, que reserva al Estado la mayoría accionaria para la exploración de hidrocarburos líquidos. De manera que durante la nueva etapa de cambios que inicia el país las decisiones en materia del petróleo serían ejecutadas por el propio dueño: el Estado. Además, se detuvo la privatización de PDVSA y cambió su relación con el Estado. PDVSA empezaría a pagar sus dividendos, que había traspasado a sus filiales extranjeras, sólo a partir de la nueva política petrolera impulsada por el gobierno del presidente Hugo Rafael Chávez Frías.
Las nuevas medidas afectaron directamente los intereses de grupos vinculados con las compañíasextranjeras, quienes intentaronpresionar por medio del intento de golpe de Estado de 2002 y el sabotaje petrolero, para que se volviera a la situación anterior. Afortunadamente, la llamada apertura petrolera ha pasado a ser un capítulo superado de nuestra historia contemporánea, en el que sólo una minoría se benefició de este importante y estratégico recurso.


