lunes, 16 de noviembre de 2015

Sobre la relación entre el conocimiento y la práctica, entre el saber y el hacer Por: Mao TseTung (1937)

Los únicos que  tienen auténticos conocimientos de primera mano son las personas que en el mundo se dedican a la práctica. Y solo cuando, gracias a la escritura y a la técnica, llegan al “letrado” los conocimientos que estas personas han adquirido en su práctica, puede éste, indirectamente, “saber todo cuanto sucede en el mundo”. Es, pues, preciso participar personalmente en la lucha práctica por transformar la realidad. 

La gente más ridícula del mundo son los “sabelotodo”. Si quieres conocer, tienes que participar en la práctica transformadora de la realidad. Si quieres conocer la teoría y los métodos de la revolución, tienes que participar en la revolución. Todo conocimiento auténtico nace de la experiencia directa. Sin embargo, el hombre no puede tener experiencia directa de todas las cosas, y de hecho la mayor parte de nuestros conocimientos proviene de la experiencia indirecta, por ejemplo de todos los siglos pasados y de otros países.

No puede haber conocimiento al margen de la práctica

El proletariado se convirtió en una “clase para sí” cuando, entrando en el segundo período de su práctica-período de lucha económica consciente y organizada-  llegó a comprender la esencia de la sociedad capitalista, las relaciones de explotación entre las clases sociales y sus propias tareas históricas, gracias a su práctica, a su variada experiencia de largos años de lucha.En este sentido, por ejemplo, la primera etapa es la del conocimiento sensorial, superficial. Solo en la segunda etapa, la del conocimiento racional, el pueblo aprendió a discernir las diferentes contradicciones internas y externas de lo que es el imperialismo y comprendió la verdad esencial de que éste, en alianza con la burguesía comerciante y la clase feudal, oprimían y explotaban a las amplias masas populares de China.

Así se ve que el primer paso en el proceso de crecimiento es el contacto con las cosas del mundo exterior. Lo cual corresponde a la etapa de las sensaciones. El segundo paso es sintetizar los datos proporcionados por las sensaciones, ordenándolos y procesándolos; lo  cual se corresponde con la etapa de los conceptos, los juicios y los racionamientos.

Por otra parte, nos oponemos a los testarudos en las filas revolucionarias, cuyo pensamiento no progresa en concordancia con las circunstancias objetivas cambiantes y se han manifestado en la historia como oportunismo de derecha. Esto es característico del pensamiento de los testarudos. Su pensamientos está apartado de la práctica social y ellos no son capaces de ir delante guiando el carro de la sociedad; se limitan a ir a la rastra, refunfuñando porque el carro avanza demasiado rápido y tratando de hacerlo retroceder o dar media vuelta y regresar.

Es el momento de acabar completamente con las tinieblas en China y en el resto de la Tierra, y transformar nuestro mundo en un mundo luminoso, nunca antes visto.

La lucha del proletariado y de los pueblos revolucionarios por la transformación del mundo implica el cumplimiento de las siguientes tareas: transformar el mundo  objetivo y, al mismo tiempo, transformar su propio mundo subjetivo, esto es, su propia capacidad cognoscitiva y las relaciones entre su mundo objetivo y el subjetivo.

Además,  el mundo objetivo a transformar incluye a todas las personas opuestas a estas transformaciones, personas que tienen que pasar por una etapa de coacción antes de poder entrar en la etapa de transformación consciente.
Practicar, conocer, practicar otra vez y conocer de nuevo. Esta forma se repite en infinitos ciclos, y con cada ciclo, el contenido de la práctica y del conocimiento se eleva a un nivel más alto. Esta es en su conjunto la teoría materialista dialéctica del conocimiento, y esta es la teoría materialista dialéctica de la unidad entre saber y el hacer.

Extractos del Libro “Cinco Tesis Filosóficas” (capítulo 1).