lunes, 25 de enero de 2016

Petrodiplomacia y Economía en Venezuela (parte2) Por: Andrés Giussepe Avalo

DEBATE SOBRE LA NACIONALIZACIÓN PETROLERA DE 1976
Ciertamente, la llamada “nacionalización”, fue realizada en un contexto de auge sin precedentes en la historia democrática del país, gracias a los cuantiosos ingresos fiscales percibidos a raíz del incremento súbito de las cotizaciones petroleras en el mercado internacional a partir del año 1973. Sin embargo, otros analistas opuestos a la forma como se realizó la nacionalización, a la cual denominan el proceso de “desnacionalización” o el verdadero proceso de apertura petrolera, sostienen la siguiente tesis: …con el fin de la era concesionaria (1976) no se pasa a la era del control pleno por parte del Estado sobre su industria petrolera, sino a una nueva modalidad de relación subordinada: Estado-transnacionales. Más elástica y sutil, más adaptable a la evolución de las realidades económicas y políticas contemporáneas, que manteniendo y profundizando las características esenciales de la situación anterior, fuera a la vez una puesta a tono con el signo de los tiempos que desmovilizara los sentimientos negativos que despertaba el viejo sistema concesionario. (Mendoza, 2006:196).

FASE POSTNACIONALIZACIÓN PETROLERA (1976-1999)
A partir del 1 de enero de 1976, Pdvsa asume efectivamente todas las funciones propias de la industria petrolera, al adquirir por su valor nominal la totalidad de las acciones de las 14 empresas que sustituyeron a las concesionarias. Pero, apenas a tres meses de la entrada en vigencia de la Ley de Nacionalización, el 3 de marzo de 1976, el Ministerio de Minas e Hidrocarburos anuncia la firma de varios contratos con compañías internacionales para el manejo de la explotación y comercialización de petróleo. En ese caso fueron seis compañías japonesas las que recibieron los contratos para manejar hasta 5 millones de toneladas de crudos al año (36.650.000 barriles/año).

Dentro de la política petrolera asumida por Carlos Andrés Pérez se tuvo previsto el registro de filiales de Pdvsa a nivel internacional a partir del mismo año 1976. Se registraron filiales en Inglaterra y en Estados Unidos; y ya para el mes noviembre se contaban con las oficinas administrativas de Pdvsa (UK) y Pdvsa (USA).

Seguidamente, se firmó en Roma, Italia, un acuerdo sobre transferencia de tecnología petrolera y en Moscú, URSS, un convenio para intercambiar crudo entregado a Cuba por petróleo soviético entregado a clientes europeos de Pdvsa.

Lo curioso de esta política petrolera es que se realizó en tiempos en que la economía estaba recibiendo ingentes cantidades de petrodólares que se pudieron haber inyectado en la economía venezolana de distintas formas.

No obstante, el abreboca del programa de internacionalización de Pdvsa fue financiado gracias al endeudamiento de todos los venezolanos. No sólo bastó con que los petrodólares fueron sacados del país, bajo el disfraz de inversiones venezolanas en el exterior y a través de la cancelación de contratos de servicios a los diversificados prestadores de servicios extranjeros, sino que también se diseñó una política agresiva de endeudamiento interno y externo para alcanzar lo que se puede denominar “el financiamiento para el progreso de nuestros clientes petroleros”. La deuda total venezolana en el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez (un quinquenio)se incrementó en 387,73%; es decir, se multiplicó casi 5 veces, pasando de 2.341,6 millones de dólares a 11.418,1 millones dólares.

La economía venezolana había recibido ingentes sumas de petrodólares como para financiar el crecimiento económico interno sin necesidad de incurrir en el endeudamiento. Sin embargo, las cifras indican que estos recursos financieros fueron invertidos en otros países, especialmente en países industrializados y ávidos de petróleo. 

Esto se hizo, supuestamente, para poder garantizar nuevos mercados y poder suministrarles a las grandes potencias mundiales el tan preciado y codiciado “oro negro”, que actualmente hoy el mundo anhela en su forma original, es decir en forma cruda. Todo esto a cambio de garantizarles el control de un planeta repleto de productos terminados etiquetados Made in the world.

Por otra parte, a partir del 20 agosto de 1976, el gobierno de Carlos Andrés Pérez decide rebajar del 72% al 65,5% la tasa de Impuesto sobre la Renta aplicado a las operadoras de Pdvsa, comenzando a partir de allí, la etapa de reducción de cargas impositivas a favor de las compañías petroleras; es decir, luego de años de lucha por obtener mayores proporciones de la torta de beneficios del negocio petrolero para el país a través de ISLR, regalías y los valores fiscales de exportación. Es por esto, que se puede decir que el cambio de la política petrolera vino acompañada de entrega de beneficios a las compañías petroleras en detrimento del país.

EL CAMBIO GATOPARDIANO DE LA POLÍTICA PETROLERA
Entre los años 1979 y 1983, la economía venezolana evolucionó desfavorablemente. Era el período presidencial de Luis Herrera Campins, quien había recibido un país endeudado y con una disminución en el Producto Interno Bruto (PIB) de 4,2%, el cual cerró en el año 1978 en 2,1% con respecto al año anterior.

En términos generales la economía a lo largo de esa gestión gubernamental fue oscura para el país. Ésta dependía de los ingresos petroleros como históricamente lo había sido. La supuesta nacionalización no avizoraba ningún tipo de beneficios extraordinarios para la economía nacional y mucho menos para la población en general.

Pero en materia de política petrolera seguía en marcha la política de entrega de más contratos de servicios para compañías transnacionales. Lo que significaba una transferencia directa de divisas para otros países, como si en el país no pasara nada, como si el petróleo no tuviera nada que ver con la economía nacional, como que si la política de endeudamiento para financiar esos contratos de servicios y los planes de adquisición de activos de Pdvsa, iniciados a partir del año 1981, en las grandes ciudades de los países desarrollados, no fueran elementos a considerar a la hora de planificar el desarrollo interno y el crecimiento industrial venezolano. A partir de aquí se comienza a evidenciar el desligamiento que sufre la política económica de la política petrolera venezolana.

Esos acontecimientos conllevan al Gobierno nacional a acercarse a los países miembros de la OPEP para revertir la política llevada a cabo durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez, la cual se materializa con la celebración de la LV Conferencia de la OPEP en Caracas, el día 20 de diciembre de 1979, y que fue presidida por Humberto Calderón Berti, siendo el tema de debate central el fortalecimiento de la solidaridad y la cooperación entre las naciones del tercer mundo.