PERSPECTIVA ANTE LA CRISIS
¡Claro que estamos en crisis en Venezuela! Las problemáticas económicas,
están incidiendo rotundamente en lo social, lo político y lo cultural. A
esto se le suma la presión de la naturaleza que profundiza otras crisis
como el suministro normal de agua potable, del suministro eléctrico y
producción agrícola.
Asimismo, la crisis de valores campea por la
institucionalidad y las distintas formas de organización social. Todo
afecta la calidad de vida del venezolano.
Pero la crisis se presenta como el mejor escenario para superar la
mayoría de sus problemas estructurales. Albert Einstein planteaba que
"la crisis mejor bendición que puede sucederle a personas y países,
porque la crisis trae progresos… Es en la crisis que nace la inventiva,
los descubrimientos y las grandes estrategias".
Ciertamente, no hay petrodólares en este momento, pero tenemos hierro,
carbón, aluminio, cemento, hidrocarburo, mano de obra especializada y
joven, etc. Tenemos que darnos la oportunidad de construir lo que nunca
se ha construido… Es comenzar a construir un nuevo parque industrial con
el capital y las ideas que tenemos.
Como lo he planteado anteriormente, "es trabajar con una mentalidad de
reconstrucción, como si estuviéramos saliendo de una devastación, de una
guerra, de un crack financiero y empresarial. Lo que implica hacer un
inventario industrial, con qué riquezas contamos, con cuántas personas
contamos, qué países nos van apoyar, y planificar entre los diferentes
actores la reconstrucción industrial."
HAY QUE EVITAR EL FINANCIAMIENTO INTERNO
Pero no podemos volver a cometer los mismos errores del pasado. NO
PODEMOS VOLVER A CAER EN LAS MANOS DEL FONDO MONETARIO INTERNACIONAL,
porque sería aceptar su paquete de medidas económicas que afecta los
intereses nacionales. Ciertamente, en circunstancias como las actuales
es más fácil para los tomadores de decisiones del gobierno endeudarse
para resolver sus problemas problema ahora y que los niños de hoy paguen
en el futuro. Algo que me parece irresponsable sobre todo si es
financiamiento para pagar gastos improductivos.
Antes de acudir a un préstamo externo, primero hay que reconducir el
presupuesto nacional, disminuir gastos suntuarios y aplicar políticas de
recaudación fiscal más eficientes y progresivas.
No obstante, si las necesidades obligan a acudir al financiamiento
externo, debe ser para inyectarlo en sectores industriales como la
petroquímica, agroindustria y metalmecánico que permitan producir en el
mediano plazo los bienes y servicios intermedios que requieren otros
sectores altamente dependientes de importaciones como la agroindustria,
la pesca, la ganadería, el farmacéutico, para garantizar la seguridad
alimentaria y de salud en el mediano plazo.
TODOS A PONER DE SU PARTE
En estos tiempos requerimos de hombres y mujeres que pongan sus ideas,
capitales y corazón para alcanzar la independencia económica. Que de la
crisis surja la verdadera "revolución económica y cultural". Que cada
uno de los venezolanos trabaje por el incremento progresivo del nivel de
vida de todos y no de esa minoría que permite el sistema estrictamente
capitalista, donde mayormente sus niveles de vida se elevan, mientras
que el de las mayorías (trabajadores) se va hundiendo, producto de las
desigualdades que la dinámica económica genera. ¡He allí una de las
grandes diferencias entre el capitalismo y el socialismo!...
Insistimos en que "debemos ponernos de acuerdo para que el país supere
la cultura parasitaria, expoliadora de dólares petroleros que mantienen
los empresarios venezolanos y que los hacen ser ineficientes, no
competitivos, atrasados tecnológicamente y altamente dependientes del
Estado."
CRECER DENTRO DEL PETRÓLEO
Por eso hay que insistir en el diálogo entre los actores sociales. Entre
capitalista y socialistas. Diseñar de manera colectiva una nueva
estrategia de desarrollo que supere el rentismo petrolero, incluso, a
partir de ese mismo recurso natural importante que poseemos: los
hidrocarburos, a pesar de la crisis económica mundial que afecta
temporalmente a su mercado internacional.
Hoy, no existe actividad humana donde la energía o la versatilidad
química de los hidrocarburos no tengan participación, directa o
indirecta. Recordemos que son miles los productos derivados del gas
natural y petróleo que van a las plantas petroquímicas donde los
transforman en productos básicos para la fabricación de centenares de
artículos que son imprescindibles en la sociedad moderna, y que nosotros
importamos casi en su totalidad.
Ante el fracaso rotundo y continuado del modelo de desarrollo rentista
basado sólo en el petróleo (96% de las divisas), es necesario
revalorizar la tesis de "crecer dentro del petróleo". Donde cualquier
programa futuro contemple entre otras cosas los siguientes objetivos:
-
Fortalecer la capacidad productora de petróleo y refinados nacional, a
fin de garantizar que en el corto y mediano plazo, cuando los precios
petroleros, se remonten, garantizar nuevos ingresos y formación de
capitales.
-
Impulsar, de una vez por todas, la industrialización aguas abajos del
sector petrolero (petroquímica y otros sectores conexos), con la
finalidad de agregarle valor a los hidrocarburos, generar empleos
directo e indirectos, y garantizarles los insumos hecho en Venezuela al
resto de los sectores productivos nacionales provenientes de la
petroquímica (la mayoría son importados en la actualidad) para que dejen
de depender de dólares para importarlos.
Cuando se analizan las importaciones nacionales, más del 40% son
productos químicos para la fabricación de otros productos, entre ellos:
fertilizantes, metanol, propano, aceites, lubricantes, solventes y
parafinas. Además, de otros productos obtenidos por desintegración y
reformación química, conocidos como químicos intermedios: etileno,
propileno, butileno, butadieno, benceno, tolueno, xileno, metanol y
amoníaco. Estas son las bases para producir insecticidas, fungicidas,
algicidas, herbicidas, pesticidas, fertilizantes necesarios para el
sector agrícola y ganadero.
En fin, son materias primas que, con VOLUNTAD POLÍTICA, pudieran
producirse directamente en Venezuela en el mediano plazo con la ayuda
nacional o internacional, a fin de satisfacer las necesidades de los
sectores productivos de bienes de uso personal, transporte, de uso
doméstico, agricultura, deporte, medicina y construcción, entre otros.
-
Planificar el reimpulso o el desarrollo de actividades empresariales
necesarias para la vida, valga decir, de primera necesidad en los
distintos sectores, por medio de financiamiento público, a fin de que
nos haga competitivos, dejando atrás el financiamiento a sectores
empresariales improductivos.
-
Exigirles al empresariado nacional la aplicación de estrategias para ir
sustituyendo importaciones de bienes, servicios y tecnologías
extranjeras, mediante la innovación e invención, con compromisos
públicos y hechos concretos, medibles y palpables en el mediano plazo.
Esto debe ser coordinado por el Ministerio del Poder Popular para la
Industria y Comercio, así como el de Ciencias, Tecnologías e Innovación,
y debe contar con la participación de los sectores de trabajadores
organizados para involucrarlos en la motivación de ese proceso. Hacerles
entender públicamente que las empresas y sus trabajadores deben estar
en permanente transformación, para ayudar a solucionar los problemas
estructurales de la economía rentista venezolana.
-
Ante la emergencia económica actual, materializar un programa de autosuficiencia mínima en la producción de alimentos necesarios para la población, basado en una "distribución calórica mínima" de productos hechos en Venezuela, de precios accesibles, con algunos subsidios y que inunden todos los anaqueles del país. Aquí las grandes empresas productoras de alimentos del sector privado pudieran ayudar por medio de un "Pacto Social Productivo". Esto es más efectivo que la política de distribuir el ingreso nacional en términos monetarios y el incremento salarial por motivos inflacionarios.
