lunes, 7 de marzo de 2016

Petrodiplomacia Por: Andrés Giussepe Avalo Exportaciones petroleras venezolanas

Exportaciones petroleras venezolanas  

El comercio petrolero venezolano ha sido muy dinámico pero predecible en los últimos 50 años. La búsqueda de nuevos mercados ha sido la lucha constante de la industria petrolera nacional a lo largo de su historia; pero a partir del año 2002, la política petrolera del Gobierno ha estado dirigida a realizar mayores esfuerzos en la diversificación de sus clientes a nivel mundial para poco a poco, ir dejando atrás la dependencia del mercado estadounidense.

China representa para la política petrolera del gobierno de Hugo Chávez Frías un cliente estratégico. Esa importancia radica en la identificación ideológica con la Revolución Bolivariana y el papel que juega en el mercado petrolero mundial, gracias a los niveles de crecimiento económico que este país ha tenido en los últimos años.

Dentro del Plan Siembra Petrolera se contempla posicionar a Pdvsa como una empresa líder a nivel mundial, aprovechando el crecimiento económico mundial y el incremento de la demanda energética mundial. Los lineamientos generales de la política petrolera contemplan seguir atendiendo los mercados tradicionales; seguir impulsando la integración energética regional a través de la creación de Petrocaribe, Petroandina y Petrosur como organismos de coordinación y garantía del suministro de crudo para los países involucrados; diversificar los mercados a nivel mundial más allá del continente americano; y apuntalar a la OPEP y defender su principal objetivo: garantizar un precio justo y razonable por el crudo exportado.

Los principales clientes de Venezuela en el mercado petrolero mundial son los siguientes: Estados Unidos, Canadá, México, Curazao, Aruba, Bahamas, Bonaire, Cuba, Haití, Jamaica, Martinica, Puerto Rico, República Dominicana, San Eustaquio, Santa Lucia, Trinidad, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay, Alemania, Bélgica y Luxemburgo, Bulgaria, Croacia, España, Francia, Grecia, Holanda, Italia, Malta, Portugal, Reino Unido, Rumania, Suecia, China, India, Japón, Líbano, Malasia, Singapur, Turquía, Angola, Costa de Marfil, Ghana, Marruecos, Nigeria, Senegal, Sudáfrica, Togo y Túnez.

A partir del año 2001, los esfuerzos del gobierno venezolano han estado dirigidos a la diversificación de su cartera de clientes, con la finalidad de ir dejando cada vez más la dependencia del mercado estadounidense su principal destino de las exportaciones petroleras.

Estados Unidos e Inglaterra son los únicos países del mundo que el negocio petrolero no está en manos del Gobierno nacional. Los procesos que se desarrollan en la industria petrolera desde la exploración hasta la comercialización son llevados a cabo por empresas privadas, en su mayoría transnacionales, incluso, el terreno y el subsuelo donde están depositados los hidrocarburos son de propiedad privada. El gobierno de los Estados Unidos no compra ni vende directamente petróleo con fines comerciales. A través del Departamento de Energía el Gobierno compra petróleo sólo con fines estratégicos: compras de crudo dedicadas a llenar su reserva estratégica. 

Tampoco es propietario de infraestructura de producción, refinación o comercio petrolero. Sólo administran las reservas estratégicas de crudo, es decir, los particulares son los dueños del terreno y de las riquezas del subsuelo, que constituidos como compañías petroleras, desarrollan el negocio petrolero en el mercado norteamericano.

Esta relación se podría caracterizar por ser una relación comercial Estado–Compañías Petroleras y no una relación Estado–Estado como ocurre con el resto de los países con las cuales Venezuela mantiene relaciones comerciales petroleras. En este caso la comercialización con los Estados Unidos es realizada directamente por las compañías petroleras privadas.

La vulnerabilidad viene dada por una serie de elementos geoestratégicos y estructurales de su sistema petrolero, dentro de las cuales están la cantidad de contratos suscritos a corto, mediano y a largo plazo directamente con las compañías petroleras, quienes son las garantes de la seguridad energética de los Estados Unidos.

De igual forma, debido al tipo de refinerías especializadas para procesar la mayor cantidad de las reservas del crudo venezolano las cuales poseen ciertas características peculiares (ácido y pesado), que dificultan la colocación en otros mercados del petróleo que se deje de exportar a Estado Unidos. Y finalmente, debido a que no habría argumentos jurídicos para dejar de cumplir con las demandas legales por incumplimiento de los contratos suscritos previamente con las compañías petroleras, y tomando en cuenta la capacidad financiera de Pdvsa para cancelar las deudas que se vayan acordando de la liquidación de los contratos.