miércoles, 14 de octubre de 2015

De mariposa feroz a avatar de la muerte:el sida en los 80 y la demonización del hombre homosexual Por: Javier J. Véliz


Varias cosas sucedieron en la década de los 80 que nos hacen caracterizarla como una época  de fuertes contrastes. Por un lado,la riqueza de la renta petrolera de los años 70 prometía un desarrollo económico sin parangón. 

Promesa infausta pues tropezó con la avaricia de una estructura política partidista y corrupta que condujo al país a la crisis más prolongada de la historia contemporánea venezolana. No obstante, la bonanza de petrodólares permitió a una gran parte de la clase media, acercarse a culturas extranjeras y aprender nuevos modelos y estilos de vida. Es en ese escenario donde surgieron artistas tan emblemáticos como Colina y publicaciones como las revistas Estilo y Entendido.

En el ámbito de lo estético, Colina y Estilo propusieron nuevos modelos al imaginario venezolano, que contrastaron fuertemente con los viejos estereotipos del hombre homosexual que aparecían en la radio, la prensa y la televisión.

Por su lado, la revista Entendido, conformada por jóvenes homosexuales de izquierda, más interesados en lograr avances sociales y políticos, fomentaba el estudio de la sexualidad y afectividad humana a la vez que denunciaba la moral sexual burguesa llamando a asumir –sobre todo a los jóvenes homosexuales– una actitud combativa frente a la formas de represión.

La aparición del HIV/Sida tuvo en Venezuela un relativo impacto. Para el 83 sólo se habían detectado seis casos que luego aumentaron a veintiséis en el 85. Las opiniones de expertos parecían concluir que se trataba de una enfermedad importada que afectaba sólo a los hombres homosexuales e, inexplicablemente, a algunos individuos de origen africano. Nada vaticinaba las proporciones de pandemia que adquiriría en poco tiempo y, mucho menos, la fuerte estigmatización que sufriría la población homosexual. Sin embargo, antes de continuar hablando del Sida, es necesario revisar la representación del hombre homosexual en el imaginario de la época.

La mariposa feroz
En agosto del 83, el periódico El Mundo titulaba así: “Homosexuales y hampones adueñados de Sabana Grande”, y continuaba la noticia: “Ayuda urgente piden las familias que residen en la Avenida Francisco Solano [...] ya que constantemente son víctimas de los hampones, de los transformistas y de toda suerte de cosa mala […] La presencia de transformistas o “mariposas” en esta avenida [...] causa mucha perturbación entre las familias, que tienen que ver cosas contra natura y aberrantes”.

La gráfica que hace juego a la nota muestra lo que parece ser una coreografía liderada por un travesti que, en un gesto desenfadado, se abre el vestido para mostrar las piernas. Debajo leemos: “Los transformistas, convertidos en feroces ‘mariposas’, son el azote de Sabana Grande”. En otra noticia del mismo mes, hallamos el título: “Barrieron con Transformistas y maleantes en Av. Libertador”, en lo que parece haber sido un “Operativo Anti-Mariposa” llevado a cabo por la Policía Metropolitana.

Ambas notas firmadas por el mismo periodista y acompañadas por gráficas del mismo fotógrafo, nos hace sospechar de un equipo reporteril habituado a la cacería de homosexuales. Las “feroces mariposas” debieron ser el filón de sensacionalismo que hallaron para satisfacer a la prensa amarilla.

Noticias similares en las que el sujeto homosexual es presentado como un delincuente común, son abundantes. El hombre gay, confundido a veces con el travesti o con el transexual, es un ser equívoco y, por ende, embaucador, nada mejor para alimentar el morbo periodístico. No en balde Últimas Noticias, en su edición incorporaba al homosexual como socio y aderezo de este escenario de decadencia moral.

Pero como señalamos anteriormente, los años ochenta nos parece una década de contrastes. Así, encontramos otros reportajes que mostraron un interés mucho más serio sobre la homosexualidad y ofrecieron al público perfiles más razonables sobre el sujeto homosexual.

El homosexual en 20 preguntas de fuego
En un reportaje extenso, publicado en dos números de la revista Élite (agosto de 1983), se reunió a varias personalidades del mundo académico, médico e intelectual para responder a “20 Preguntas de Fuego” sobre la homosexualidad.

A la pregunta: ¿hizo bien nuestra civilización judeo-cristiana en proscribir la práctica de la homosexualidad?, el sociólogo Alfredo Chacón responde: “Ninguna civilización hace bien al proscribir cualquier forma de sexualidad basada en el común consentimiento y en la búsqueda de afirmación solidaria en el placer. Por lo demás, no se olvide que la civilización judeo-cristiana no solamente proscribe la homosexualidad: también mutila la heterosexualidad al reducirla a la función de procrear dóciles servidores del orden establecido sobre la base del sacrificio de la felicidad”.

Sobre si la sodomía menoscaba la masculinidad del hombre, el escritor Salvador Garmendia responde: “¿Qué es exactamente la masculinidad? ¿Unos modales determinados, un timbre de voz, una manera de vestirse y acicalarse? ¿Qué pasaba entonces con los caballeros del siglo XVIII, cuya coquetería y amaneramiento hoy parecerían escandalosos? Aramís, uno de los temerarios mosqueteros de Dumas, se pellizcaba el lóbulo de la oreja para atraer el rubor. 

[...] Entonces, cuando la sociedad industrial del  siglo XIX creó el burgués austeroen el vestir, severo en su apariencia, parco en los gestos, rígido en las costumbres, y adoptó para él un uniforme civil que significaba respetabilidad y honradez, ¿estaba creando el nuevo modelo de hombre de negocios o fijando definitivamente las características inamovibles y eternas de la masculinidad?”.

El Reto de Entendido
La revista Entendido fue, probablemente, la primera publicación venezolana dedicada al tema de la diversidad sexual.

Creada por jóvenes con formación política de izquierda, Entendido se convirtió en la única tribuna desde donde se denunciaba la fuerte represión policial, la discriminación en las instituciones del Estado y el papel de la prensa en la estigmatización del hombre homosexual.

Entre sus mayores logros están las entrevistas a importantes personajes de la política como lo fueron José Vicente Rangel y Teodoro Petkoff, así como su polémica participación en el programa Reto moderado por la periodista Aurora Martínez, cuya emisión escandalizó tanto a la directiva de Venezolana de Televisión de aquel momento que provocó la cancelación del programa. La llegada del Sida a Venezuela significó otro reto para la gente de Entendido. La prensa nacional, que poco o nada entendía del riesgo a la salud pública que implicaba el virus, lo presentó como una enfermedad propia de los homosexuales. Titulares como “La sangre de los homosexuales es peligrosa” (Últimas Noticias) y “Cáncer de las locas amenaza a Venezuela” (El Mundo) se leían a diario en la prensa.

Entendido combatió la campaña difamatoria entrevistando a médicos especialistas para que explicaran lo que era el virus, sus síntomas y los verdaderos riesgos de contagio, y así, hacer contrapeso a los titulares sensacionalistas.

En esos momentos, ni los médicos ni los medios de comunicación podían sospechar las proporciones gigantescas que alcanzaría el VIH/Sida en pocos años, ni la fatal intensidad con que golpearía a una población heterosexual desinformada y, por ende, desprevenida.

Y llegó la muerte
A finales de los 80 una campaña televisiva australiana, destinada a sensibilizar al público heterosexual sobre los riesgos de contraer el VIH/Sida, puso en pantalla la imagen alegórica de la muerte, guadaña en ristre, segando la vida de ciento de personas, incluidas mujeres, niños y niñas. La impactante escena ocurría en una sala de boliche: la Muerte lanzaba las bolas mientras que las víctimas derribadas iban siendo reemplazadas infinitamente

La campaña, aireada también en Venezuela, fue tan exitosa como polémica
Miembros de la comunidad gay australiana se dieron cuenta de que las personas comenzaban a identificar al hombre homosexual con la Muerte: en lugar de víctima, el gay era el monstruo responsable de la peste.

No es difícil entender que el homosexual, que ya estaba representado en la prensa venezolana como un delincuente común, comenzara a ser identificado ahora como el terrible vector de la enfermedad.

A pesar de que los años 80 prometía ser una década de suficiente apertura para tratar temas considerados como tabú por la sociedad venezolana, el terror generado por el VIH/Sida, junto a la desinformación producida por los medios, entre otras cosas, terminaron por generar un ambiente hostil hacia el hombre homosexual y un rechazo generalizado hacia su estilo de vida.

Las propuestas estéticas, como las de Colina y Estilo, no producirían eco y morirían huérfanas, mientras que las aspiraciones de tipo educativo, social y político, como las pretendidas por Entendido, no hallaría sostén ni auxilio por parte de las instituciones públicas. Replegada en sí misma, la sociedad venezolana se volvió refractaria. Tanto, que hubo que esperar hasta el cambio de milenio, con la aparición  de la llamada “diversidad sexual”, para volver a oír hablar abiertamente de homosexualidad.