lunes, 30 de noviembre de 2015

III.- Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo Por: Mao TseTung

 27 de febrero de 1957

Hay dos tipos de contradicciones de diferente carácter:
Las contradicciones entre nosotros y el enemigo y las contradicciones en el seno del pueblo.
Son enemigos del pueblo todas las fuerzas y grupos sociales que oponen resistencia a la Revolución Socialista y se muestran hostiles a la edificación socialista o la sabotean.

Las contradicciones entre nosotros y el enemigo son contradicciones antagónicas. En el seno del pueblo, las contradicciones entre las masas trabajadoras no son antagónicas, mientras que las contradicciones entre la clase explotada y la explotadora, además del antagónico, tienen un aspecto no antagónico.

Las que llamamos contradicciones en el seno del pueblo incluyen entre otras, las siguientes:
•   Contradicciones dentro de la clase obrera
•   Contradicciones dentro del campesinado
•   Contradicciones dentro de la clase obrera y el campesinado
• Contradicciones entre los obreros y los campesinos, por una parte, y los intelectuales, por otra.
•  Contradicciones entre la clase obrera y el resto del pueblo trabajador, por una parte, y la burguesía nacional, por otra.
•   Contradicciones dentro de la burguesía nacional.
Las contradicciones en el seno del pueblo son las que existen sobre la base de la identidad fundamental de los intereses de éste.

La burguesía nacional china tiene doble carácter: en el período democrático- burguesa, la burguesía nacional poseía en su carácter el aspecto revolucionario como conciliador. Mientras que en el período de la Revolución Socialista, por una parte explota a la clase obrera en busca de ganancias, y por otra parte, apoyaba a la Constitución y se mostraba dispuesta a aceptar la transformación socialista. Diferenciándose del imperialismo, de la clase terrateniente y de la burguesía burocrática.

La contradicción entre la clase obrera y la burguesía nacional es la misma que entre explotados y explotadores.

Las contradicciones entre nosotros y el enemigo, por ser de diferente naturaleza, requieren de métodos distintos para resolverlas.

El objetivo de la dictadura democrática popular consiste en proteger al pueblo para que pueda trabajar en paz y transformar al país, mediante la construcción de un país socialista con una industria, una agricultura, una ciencia y cultura modernas.

Por otro lado, la anarquía no responde a los intereses y deseos del pueblo.
En una sociedad donde existe la lucha de clases, si hay libertad para que las clases explotadoras exploten al pueblo trabajador, no hay libertad para que éste no sea explotado; si hay democracia para la burguesía, no la hay para el proletariado y el resto del pueblo trabajador. Los que piden libertad y democracia en abstracto creen que la democracia es un fin y no un medio. A veces la democracia parece un fin, pero en realidad es un medio. En este sentido, la democracia sirve a la base económica.

En el seno del pueblo no se puede prescindir de la  libertad, tampoco se puede excluir la disciplina; no se puede prescindir da la democracia, tampoco se puede prescindir del centralismo.

Todas las cuestiones de controversia del pueblo, pueden zanjarse únicamente por el método democrático, por medio de la discusión, la crítica, la persuasión y la educación. Y para resolver las contradicciones dentro del pueblo se encuentra la fórmula: unidad-crítica-unidad. Lo cual significa partir del deseo de unidad, resolver las contradicciones a través de la crítica y alcanzar así una nueva unidad sobre una nueva base. Es decir, sacar lecciones de los errores pasados, para evitarlos en el futuro; tratar la enfermedad para salvar al paciente.

Acerca de la dictadura democrática popular es necesario resaltar dos aspectos: la democracia para el pueblo y dictadura para los reaccionarios, lo cual constituye la dictadura democrática popular, empleando un método de persuasión y no de coacción para resolver los problemas en el seno del pueblo.

Los contrarios en una contradicción forman una unidad y a la vez luchan entre sí, lo cual impulsa el movimiento y cambio de las cosas. Muchos no reconocen que en la sociedad socialista existen aún contradicciones, y por ello, al toparse con las contradicciones sociales se amedrentan, vacilan y caen en la pasividad; no comprenden que en el proceso de tratar y resolver incesante y correctamente las contradicciones se consolidarán cada vez más la cohesión y la unidad internas de la sociedad socialista.

Por otro lado, en la sociedad capitalista las contradicciones se manifiestan en brutales antagonismos y conflictos, en una áspera lucha de clases; no pudiendo ser zanjadas por el propio sistema capitalista, y al contrario sólo  pueden ser resueltas con la revolución socialista.

Cuando se dice que las relaciones de producción socialistas son más apropiadas que las de la vieja época, para el desarrollo de las fuerzas productivas, se quiere decir que las primeras permiten desarrollarse a un ritmo sin precedentes, gracias a lo cual la producción puede ampliarse de continuo y las siempre crecientes necesidades del pueblo pueden irse satisfaciendo de manera gradual.En cambio, durante  la sociedad sometida a la dominación imperialista (como en China), con el feudalismo y el capitalismo burocrático, las fuerzas productivas tuvieron un desarrollo extremadamente lento. Es decir, que el sistema socialista ha promovido el impetuoso desarrollo de las fuerzas productivas, en este caso. Lo cual ha sido reconocido incluso por los enemigos externos de ese pueblo.

En este sentido, la superestructura (el sistema estatal y las leyes de la dictadura democrática popular, así como la ideología socialista) desempeña un empuje para la victoria de la transformación socialista y está en consonancia con la base económica socialista, es decir con las relaciones de producción socialistas. Lo cual a su vez está en contradicción con ciertas formas burocráticas y las deficiencias en los eslabones del sistema estatal, que también están en contradicción con la base económica socialista. Por lo tanto se requiere de un constante proceso de reajuste mediante los planes del Estado para tratar las contradicciones entre la producción social y las necesidades sociales, que existirán objetivamente durante largo período.

Lo que se llama equilibrio, es la unidad temporal y relativa de los contrarios. Las contradicciones surgen de continuo y se resuelven también continuamente: he allí la dialéctica y el desarrollo de las cosas.  

Surge otro asunto a tratar: los contrarrevolucionarios. Los hay quienes tienen una manera de pensar derechista, pues no establecen distinción entre nosotros y el enemigo y toman al enemigo por gente nuestra. Consideran amigos a los que las grandes masas miran como enemigos. Y los que tienen una manera de pensar “izquierdista”, quienes exageran el alcance de las contradicciones entre nosotros y el enemigo hasta tal grado que toman ciertas contradicciones en el seno del pueblo por contradicciones entre nosotros y el enemigo y consideran contrarrevolucionarios a personas que en realidad no lo son.

Toda cosa nueva experimenta dificultades y reveses en su crecimiento. Así es el socialismo. En el curso de la construcción de una sociedad socialista todos necesitan transformarse, tanto los explotadores como los trabajadores. En este sentido, la clase obrera transforma a toda la sociedad en la lucha de clases y en la lucha contra la naturaleza; al mismo tiempo se transforma a sí misma. La clase obrera debe aprender sin cesar en el trabajo, superar poco a poco sus defectos, y nunca debe estancarse. Y aunque los intelectuales han hecho progresos, deben seguir transformándose, desprendiéndose poco a poco  de su concepción burguesa del mundo, adquiriendo la condición proletaria y unirse con los obreros y campesinos.

La política educacional socialista debe permitir a todos aquellos que reciben educación, desarrollarse moral, intelectual y físicamente, convirtiéndose en trabajadores cultos y con conciencia socialista. Propagando así la idea de construir el país con laboriosidad y economía.

La instauración del sistema socialista nos abre el camino que conduce a la sociedad ideal, pero para que ésta se haga realidad tenemos que trabajar duramente. Por lo cual requerimos de una política de planificación y las disposiciones adecuadas para lograrlo. Siendo éstas mucho más propicias para el desarrollo de las cosas nuevas y radicalmente distintas que en la vieja sociedad.

El proletariado aspira a transformar el universo según su concepción del mundo, y la burguesía según la suya. A este respecto no ha sido resuelta la cuestión de quién vencerá: el socialismo o el capitalismo?

Lo correcto se desarrolla siempre en el proceso de la lucha contra lo erróneo.
La lucha ideológica difiere de otras formas de lucha. En ella no pueden emplearse procedimientos toscos y coercitivos, sino solo el método del minucioso razonamiento. Lo cual es contrario al revisionismo u oportunismo de derecha (tendencia ideológica burguesa), siendo más peligroso que el dogmatismo, incluso. Los revisionistas de derecha alaban la palabra del marxismo y también atacan al dogmatismo. Estas gentes luchan contra la clase obrera en todos los frentes, incluido el ideológico.

Una buena parte de la juventud no sabe establecer las diferencias entre la vieja y la nueva sociedad, pues no le resulta fácil entender a fondo las penalidades que el pueblo ha enfrentado en su lucha para liberarse de la opresión del imperialismo, ni el largo período de arduo trabajo necesario para construir una sociedad socialista, en el ejemplo de China. De allí la importancia de promover constantemente una educación política eficaz entre las masas, decirle siempre la verdad sobre las dificultades que surjan y estudiar con ellas la manera de resolverlas…No obstante, si los imperialistas insisten en desencadenar una guerra no se debe sentir temor. Ya a los imperialistas no les quedará espacio en el mundo; incluso es probable que se derrumbe por completo todo el sistema imperialista.

Debemos aumentar la producción, practicar economías y luchar contra el despilfarro. Además de aprender a compartir penas y alegrías con las masas, dejando a un lado la preocupación por la fama y el provecho personales.
Todas las contradicciones existen objetivamente, y nuestra tarea es conocerlas y resolverlas, en la medida de lo posible.

En conclusión: hay dos maneras de aprender de otros
Una es la dogmática: copiarlo todo, aunque no sea aplicable a las condiciones de nuestro país, lo cual no es una buena actitud.

La otra es hacer funcionar nuestras cabezas y aprender lo que se adapte a nuestras condiciones, asimilar cuanta experiencia ajena nos sea útil. Esta es la actitud que debemos asumir.

Extractos del Libro  “Cinco tesis filosóficas”
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