lunes, 30 de noviembre de 2015

Saqueos, torturas, degollamientos de los realistas durante 1813 y 1814 Por: Freisy González

Durante la Guerra de Independencia fueron frecuentes las acciones despiadadas por parte de las tropas realistas en el país. En este sentido, en los comienzos de la contienda el capitán general Domingo Monteverde y Juan Manuel Cajigal, quienes estaban al mando de las tropas, sometieron a sangre y fuego las ciudades del oriente y los llanos (Valencia, Cumaná, Barcelona, Calabozo, Barinas y Ocumare del Tuy) haciendo costumbre el saqueo y el asesinato, entre otras atrocidades. Estas acciones en contra de patriotas y civiles inocentes serían perpetradas por los líderes militares realistas FranciscoJavier Cervériz, Antonio Zuazola, Eusebio Antoñanzas, Francisco Tomás Morales y José Tomás Boves.

Francisco Javier Cervériz. Este oficial realista, comandante militar de La Guaira, y quien sería posteriormente enviado a Cumaná, era el encargado de apresar a los ciudadanos que se les considerara desafectos a  la corona. Cervériz recomendaba exterminar a los criollos que fomentaran desacuerdos u oposiciones, a quienes se debía pasar por las armas por ser “pícaros”. Este cruento comandante hizo célebres los árboles de totumo y tapara del pueblo de Yaguaraparo, actual (estado Sucre), donde torturó a sus enemigos, amarrándolos y azotándolos antes de fusilarlos. 

Antonio Zuazola. Se hizo notorio por desorejar patriotas. Estas extremidades las remitía a sus compatriotas para que adornasen  las puertas de sus casas. También fue conocido por sus incontables degollamientos en Aragua y Barcelona.

El 16 de septiembre de 1813, en la Gaceta de Caracas fue publicado uno de sus atroces actos de violencia: “Un jovencito de nueve años, hijo de uno de los que esperaban el sacrificio en el zepo, se presentó el impio Zuazola, ofreciendo generosamente su vida por la de su anciano padre que era la columna de una muger habitualmente enferma, y de ocho hermanitos más pequeños que el suplicante. Esta acción irritó la fiereza de Zuazola y conduciendo al joven á la presencia de su padre le cortó la cabeza á su vista y aceleró la muerte de dicho anciano”.

Eusebio Antoñanzas. 
Según Caracciolo Parra Pérez, la crónica histórica de oriente en esa terrible época gira alrededor de Antoñanzas, quien fuera teniente del Rey y cabo subalterno que reemplazó a Ureña como gobernador militar de Cumaná en enero de 1813. Llamado asesino, borracho y ladrón, gozaría de mala reputación debido a sus terribles actos, que dejaron honda huella entre patriotas y realistas. Durante sus avances acumulaba truculentas hazañas entregando las ciudades al saqueo, asesinando a mucha gente, y en ocasiones ponía en libertad a presos y criminales, entre los cuales estuvo José Tomás Boves.

Francisco Tomás Morales.
La mayoría de sus acciones las realizó junto a José Tomás Boves. Se enfrentó a los patriotas en numerosas oportunidades; entre ellas se cuenta la de San Marcos, en la entrada de Calabozo, el 2 de diciembre de 1813, donde obtiene una victoria que le permite ocupar Calabozo y amenazar los valles del centro. Igualmente, por orden de Boves, a principios de 1814 se dirige hacia los valles de Aragua tomando Villa de Cura, hecho que se repetiría tras la segunda batalla de la Puerta. En Barcelona enarboló la bandera realista, recibiendo alabanzas y dándole rienda suelta a sus crueldades. Morales sería el inventor de la tortura del baño y otros suplicios. También tiene en su haber la triste marca de degollar a treinta o cuarenta personas por día. 

José Tomás Boves. 
Conocía muy bien el llano y sus habitantes. Según Francisco Tomás Morales, comía y dormía con sus tropas, lo cual le ayudaba a incrementar el apoyo de éstas en los combates.

Boves aumenta su popularidad cuando audazmente asume la bandera de la lucha de clases y el odio a las clases poderosas como un acto revolucionario de justicia y libertad; de igual modo intenta cautivar a la población indígena, libera esclavos y les otorga los cargos más importantes en su improvisado ejército, compuesto principalmente por pardos, mestizos y negros.

Logró acumular una extensa carrera de triunfos que le permitió polarizar el poder mediante el ejercicio de la fuerza y el terror. A su vez, estas victorias generaban un poderoso efecto, pues los habitantes del sur de Caracas, Carabobo, Aragua y Cojedes, acuden en tropel a alistarse en las banderas del rey de España. Ocupó ciudades y aldeas, saqueó e incendió propiedades. Su gusto por el exterminio lo llevó a degollar, con inusitada frecuencia, a los hombres vencidos.

A UNA MUJER PREÑADA
“A una muger preñada que vino á rogar por la vida de su esposo se le cortó la cabeza y como la criatura diese saltos con la caida de la madre se le abrebió la muerte á bayonetazos.”

LOS DEGOLLADOS
“Se mandaban a sentar en un banquillo a los que llegaban, y después de un rato de chuleo, befas y escarnio les cortaban las orejas desde la parte superior hasta el remate o pie de la barba; y tomándolas y poniéndolas en manos del mismo paciente para que las contemplase, era llebado después por su pie á la orilla de una laguna inmediata en donde se le cortaba la cabeza, y se arrojaba á ella.”

El reflejo de la violencia de las guerras, los saqueos y los alzamientos que destruyeron gran parte de las ciudades de nuestro territorio para la época.

Los realistas fueron hábiles al incorporar a sus tropas a los llaneros, ya que éstos conocían ampliamente los terrenos en donde se desenvolvían.
Extraído de la Revista Memorias de Venezuela No. 17