lunes, 23 de noviembre de 2015

Sobre la Contradicción (agosto de 1937) por: Mao TseTung

La ley fundamental de la dialéctica materialista es la ley de la contradicción, es decir, la unidad de los contrarios.

Los metafísicos sostienen que las diversas clases de cosas del mundo y sus características han permanecido iguales desde que comenzaron a existir, y que cualquier cambio posterior no ha sido más que aumento o disminución cuantitativos.

Según ellos, la explotación capitalista, la competencia capitalista, la ideología individualista de la sociedad capitalista pueden ser halladas igualmente en la sociedad esclavista de la antigüedad, y aun en la sociedad primitiva, y existirán sin cambio para siempre.

No pueden explicar ni la diversidad cualitativa de las cosas, ni el fenómeno de la transformación de una calidad a otra.

En oposición al concepto metafísico del mundo está la concepción dialéctica materialista del mundo, la cual sostiene que la causa fundamental de las cosas no es externa sino interna; reside en su carácter contradictorio interno.

Según la dialéctica materialista los cambios en la sociedad se deben principalmente al desarrollo de las contradicciones internas de la sociedad, o sea, las contradicciones entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción, entre las clases y entre lo viejo y lo nuevo.

La dialéctica materialista considera que las causas externas constituyen la condición del cambio, y las causas internas, su base.

Si un partido quiere conducir la revolución a la victoria, ha de basarse en la justeza de su línea política y en la solidez de su organización.

La concepción dialéctica del mundo nos enseña principalmente a observar y analizar el movimiento de los contrarios en las distintas cosas, y determinar sobre la base de tal análisis, los métodos para resolver las contradicciones.

En este sentido, nos encontramos con que en la particularidad de la contradicción es donde reside la universalidad de la contradicción.

La contradicción existe en el  proceso de desarrollo de toda cosa y el movimiento de los contrarios se presenta desde el comienzo hasta el fin del proceso de desarrollo de cada cosa. Así pues, no hay cosa que no contenga contradicción; sin contradicción no existiría el mundo. Y dado que la vida es contradicción; al cesar la contradicción, cesa la vida y sobreviene la muerte.

La contradicción existe universalmente, en todos los procesos, tanto en las formas simples del movimiento como en las complejas.

Marx dio en El Capital un modelo de análisis del movimiento de los contrarios que recorre todo el proceso de desarrollo de una cosa desde el comienzo hasta el fin. En El Capital, Marx comienza por analizar el intercambio de mercancías. Y luego revela todas las contradicciones de la sociedad contemporánea.

En cuanto al orden que sigue el movimiento del conocimiento humano, el hombre parte siempre del conocimiento individual y particular para llegar gradualmente a conocer lo general. Son dos los procesos del conocimiento, uno parte de lo particular a lo general, y el otro de lo general a lo particular.

Las contradicciones no pueden ser tratadas de la misma manera. Debemos comprender la particularidad de las contradicciones en su conjunto y también estudiar los dos aspectos de cada contradicción, único medio para llegar a comprender el conjunto.

El alma viva del marxismo, es el análisis concreto de la situación concreta. Sin un análisis concreto no se puede llegar a conocer la particularidad de la contradicción en ningún plano.

Marx descubrió que la contradicción fundamental de la sociedad capitalista es la contradicción entre el carácter social de la producción y el carácter privado de la propiedad de los medios de producción. Inherente al sistema capitalista, es común a todos los países, donde existe y se desarrolla el capitalismo, y por tanto es universal con respecto a éste.

Negar la contradicción es negarlo todo. Esta es una verdad universal para todos los tiempos y todos los países.

Cuando el imperialismo desata una guerra de agresión contra un país, las diferentes clases de éste, excepto un pequeño grupo de traidores, pueden unirse temporalmente en una guerra contra el imperialismo. La contradicción entre el imperialismo y el país en cuestión pasa a ser  la contradicción principal.

Cuando el imperialismo cambia de posición y no recurre a ningún método de guerra, sino a medios relativamente “moderados” (medios políticos, económicos y culturales) para llevar adelante su presión, la clase dominante de ese país semicolonial, capitula ante el imperialismo y forma con él una alianza para oprimir conjuntamente  a las masas populares. De esta manera, cuando el imperialismo emplea métodos indirectos, para ayudar a los reaccionarios de dicho país a oprimir al pueblo, las contradicciones se vuelven particularmente agudas.

El reemplazo de lo viejo por lo nuevo es una ley irrenunciable, eterna e ineludible. Destruir el pensamiento dogmático, opuesto a los principios fundamentales del marxismo -y perjudicial para la causa revolucionaria-  es experiencia propicia  para sistematizarla y elevarla a la nueva categoría de principios, evitando así la repetición de los errores.

Extractos del Libro: “Cinco Tesis Filosóficas” (capítulo II)