jueves, 10 de diciembre de 2015

Discurso ante la Conferencia Nacional del Partido Comunista de China sobre el trabajo de Propaganda Por: Mao TseTung

12 de marzo de 1957

Estamos viviendo un período de grandes cambios sociales. Estamos ahora construyendo el socialismo. Pero el carácter de cambio actual es mucho más profundo que el de los anteriores. La existencia social del hombre determina su conciencia.

Eliminar el antiguo sistema social y establecer uno nuevo, el sistema del socialismo, es una gran batalla, un gran cambio en el sistema social y en las relaciones de los hombres entre sí.

No debe suponerse que el nuevo sistema puede ser totalmente consolidado en el mismo momento en que se implanta,  porque eso es imposible.

La revolución socialista en el frente económico debe sostener una constante y ardua lucha revolucionaria y poner en ejecución la educación socialista en los frentes político e ideológico.

Consideramos la situación respecto al sector de los intelectuales, el cual aun es muy escéptico en nuestro país. A esta gente se le encuentra en círculos políticos, industriales y comerciales, culturales y educacionales, científicos y tecnológicos, así como religiosos, y es extremadamente reaccionaria.

Podríamos resumir la actitud de los intelectuales en nuestro país de tres formas:
1.    Los que apoyan al marxismo y están relativamente familiarizados con él, son una minoría.
2.    Los que se oponen a él y son también una minoría.
3.    La mayoría que apoya al marxismo, pero no le conocen bien y su apoyo es de diverso grado.

En este sentido, no podemos forzar a la gente a aceptar el marxismo, solo a persuadirla.

La sociedad socialista comprende principalmente de tres sectores de personas: los obreros, los campesinos y los intelectuales. Los intelectuales son trabajadores de la mente; su trabajo está al servicio del pueblo, o sea al servicio de los obreros y campesinos.

Los intelectuales son educadores. Al ser educadores y maestros, ellos mismos deben formarse previamente. Y mucho más ahora en el presente período de cambio en el sistema social. Para ello debe reemplazar totalmente su concepción burguesa del mundo por la proletaria. Algunos se consideran sobresalientes y se vanaglorian, pero es erróneo suponer que la gente que está educando a otras no necesita más que se le eduque y tampoco estudiar, o que reeducación socialista significa tan solo reeducar a los demás (a los terratenientes, capitalistas y productores individuales). A menos que  eliminen de sus mentes lo que no es sano, los intelectuales no pueden emprender la tarea de educar a otros. Se debe aprender de los que trabajan en tareas productivas: de los obreros y campesinos.

Nuestros trabajadores de instituciones estatales, escritores, artistas, maestros y trabajadores en la investigación científica deben aprovechar toda ocasión de acercarse a los obreros y campesinos. Se debe estudiar la situación real, examinar la experiencia práctica y el material concreto y hacerse de amigos entre los obreros y campesinos.

En la actualidad existen solo dos escuelas: la proletaria y la burguesa. El criterio comunista del mundo es el del proletariado y de ninguna otra clase. Si no se reemplaza lo viejo por lo nuevo, los intelectuales serán como tarugos cuadrados dentro de agujeros redondos y los obreros y campesinos no les abrirán su corazón. De allí la necesidad de aprender de la lucha de clases.
Por otro lado, rectificar significa corregir el modo del pensamiento y el estilo de trabajo. Para ello lo principal es criticar los siguientes tres errores: el subjetivismo, el burocratismo y el sectarismo: estudiando documentos de base y examinando el pensamiento propio, el trabajo y desplegar la crítica y autocrítica para poner al descubierto los defectos y errores.

¿Se minaría nuestro prestigio si criticamos nuestro propio subjetivismo, burocratismo y sectarismo? Por el contrario servirá para elevar el prestigio y aplicar los correctivos necesarios.

Cuando hayamos rectificado nuestro modo de pensar y el estilo del trabajo gozaremos de más iniciativa en nuestras tareas, seremos más capaces y trabajaremos mejor.

La gente siempre examina y maneja los problemas y expresa su criterio a la luz de su propia experiencia. Aunque sea unilateral y viole la ley de la dialéctica. El método analítico es dialéctico y analiza las contradicciones de las cosas. En este sentido, la crítica y contracrítica revolucionarias son saludables métodos que se usan para exponer y resolver las contradicciones, desarrollar las ciencias y las artes y asegurar el éxito en todo nuestro trabajo.

¿Qué sucede si no convencemos a otros? Entonces tenemos que aprender a vencer toda clase de ideas erróneas a través del debate y el razonamiento. No es para nada extraño que las cosas erróneas existan, ni debe ser causa de miedo. La sociedad humana progresa a través de grandes tormentas.

Extractos del Libro  “Cinco tesis filosóficas”.