El tema del petróleo en Venezuela ha sido suficientemente abordado desde diversos puntos de análisis, teniendo la preeminencia el estudio de los aspectos históricos, políticos y sobre todo los económicos. Sin embargo, desde la aparición del petróleo y de su proceso de explotación para generar riqueza al Estado venezolano, muchos fueron los personajes, políticos o no, que desarrollaron a lo largo de los años numerosas opiniones y visiones acerca del impacto que ha causado el manejo del hidrocarburo en la dinámica de la sociedad venezolana. Una de estas visiones ha sido la que se refiere fundamentalmente a la “maldición del petróleo”, tanto en la agricultura como en los valores de los venezolanos. Desde este punto de vista, se mostró cómo el ritmo de vida de nuestro país sufrió cambios considerablemente negativos con la llegada del petróleo. Igualmente, se demostró cómo se justificó -por parte de una élite- que la noción sobre el petróleo solo era materia para los extranjeros, que el pueblo venezolano era ignorante y, por consiguiente, el recurso del hidrocarburo se debía entregar a personas foráneas para su estudio, trabajo, producción y administración.
Este tipo de afirmaciones inculcó en la sociedad venezolana un sentimiento de vergüenza nacional que ha caracterizado la historia contemporánea de Venezuela. Por tal motivo, la satanización del petróleo logró separar de forma abrupta la conciencia venezolana de su propio recurso natural. Alrededor de ello, se crearon estilos de vida que privilegiaron a una clase elitista en detrimento de un pueblo que fue perdiendo sus valores, para aceptar y adaptarse a una manera de vivir impuesta y totalmente ajena.
Rodolfo Quintero y su discurso ante la dominación
La leyenda negra del petróleo ha sido desarrollada por muchos autores y analistas durante todo el siglo XX venezolano. Por tal motivo, se cree necesario analizar los planteamientos del líder sindical Rodolfo Quintero, quien en sus escritos presentó y argumentó cómo en nuestro país surgió una cultura dominante del petróleo, que devino en una crisis de identidad en la sociedad venezolana tras el afianzamiento de la explotación petrolera.
La leyenda negra del petróleo ha sido desarrollada por muchos autores y analistas durante todo el siglo XX venezolano. Por tal motivo, se cree necesario analizar los planteamientos del líder sindical Rodolfo Quintero, quien en sus escritos presentó y argumentó cómo en nuestro país surgió una cultura dominante del petróleo, que devino en una crisis de identidad en la sociedad venezolana tras el afianzamiento de la explotación petrolera.
Esta nueva dinámica social, para el autor, representó un cambio en las prácticas sociales de los venezolanos y significó el establecimiento de nuevos actores sociales que incidieron de forma directa en la conducta y patrones de vida de los individuos durante gran parte del siglo XX. Es importante destacar que Quintero, profesor y antropólogo de profesión, fue militante del Partido Comunista de Venezuela (PCV) y figuró como dirigente sindical en los campos petroleros del estado Zulia, durante la primera mitad del siglo XX venezolano, siendo uno de los principales líderes en la huelga petrolera de 1936. Reconocido exponente del marxismo- leninismo en Venezuela a partir de la década de los treinta, Quintero -junto a otros intelectuales- dedicó gran parte de sus ideas a discutir sobre el tema del expansionismo de las grandes potencias y a la lucha de los pueblos por su liberación, siendo así uno de los máximos defensores del materialismo histórico y del socialismo como meta para alcanzar la igualdad de las naciones.
Así, como señala Méndez Reyes: “En la obra de Quintero se observan de manera implícita los tres postulados básicos del marxismo: la lucha de clases, la teoría del valor-trabajo y la ley de concentración de capitales, y sus propuestas siempre giran en torno a la propiedad colectiva de los instrumentos de producción y la rebelión de las clases desposeídas contra las clases poseedoras”.
En este contexto, Quintero realizó diversos análisis sobre el desenvolvimiento de la sociedad venezolana, tanto en su desarrollo como en su involución, en su crisis, así como en los factores que influyen en su deterioro. En este sentido, hace un estudio con especial énfasis en el tema del petróleo y el modelo cultural que se instaura con su explotación.
En este aspecto, destaca su ensayo antropológico y político titulado La cultura del petróleo, texto escrito en 1968 que, según afirma en su prólogo, pretende servir “como estímulo del sentido que hace al hombre colectivamente responsable de cambiar lo que puede ser cambiado y revela que no actuar es la peor, la más sórdida manera de la acción. Busca que los venezolanos se asomen al conocimiento de las leyes de la historia y se hagan dueños de sus propios destinos”.
La cultura del petróleo: ensayo contra la civilización gringa
Este ensayo está compuesto por cinco capítulos y un total de 110 páginas, según la segunda edición publicada en 1985. El tema general de la obra se caracteriza por ser una crítica directa a la imposición de una cultura creada y establecida por los estadounidenses en torno a un modo de producción, basado en la extracción del hidrocarburo en territorio venezolano. Su planteamiento se concentra en subtemas como la injerencia del imperialismo, la defensa de la soberanía, la imposición cultural, y la identidad nacional como valor fundamental de los pueblos.
Este ensayo está compuesto por cinco capítulos y un total de 110 páginas, según la segunda edición publicada en 1985. El tema general de la obra se caracteriza por ser una crítica directa a la imposición de una cultura creada y establecida por los estadounidenses en torno a un modo de producción, basado en la extracción del hidrocarburo en territorio venezolano. Su planteamiento se concentra en subtemas como la injerencia del imperialismo, la defensa de la soberanía, la imposición cultural, y la identidad nacional como valor fundamental de los pueblos.
Dentro de la estructura del texto, la categoría “cultura de petróleo” se convierte en el factor fundamental de su tesis sobre la imposición cultural de un grupo hacia otro. Para Quintero, la “cultura del petróleo” representa un patrón de vida ajeno a las culturas nacionales del territorio venezolano; que surge de un contexto social determinado: la explotación de la riqueza petrolera por parte de empresas extranjeras. Es la imposición de y desde Estados Unidos frente a otros capitales extranjeros y ante la soberanía nacional lo que se expresa en su ensayo sobre la cultura del petróleo. Para el autor, ésta tiene dos bases sociales importantes: el campo petrolero y la ciudad petrolera.
De esta manera, el texto presenta progresivamente una descripción de lo que significa la cultura del petróleo como categoría, y quiénes son los portadores de dicha cultura, como representantes. En su descripción se aprecia un rechazo a lo que describe como el desenvolvimiento de una nueva forma de vida: “penetración en la cultura nacional”, “conducta impuesta”, “cultura extraña”, “distinto de las tradicionales”, “política de conquista”.
Estas referencias dan cuenta de su ideología contraria y antagónica con respecto a lo que denomina cultura de conquista. Refiere el autor: “La cultura del petróleo es una cultura de conquista, que establece normas y crea una nueva filosofía de la vida, para adecuar una sociedad a la necesidad de mantenerla en las condiciones de fuente productora de materias primas. Expresión de la cultura del petróleo en el territorio venezolano son las construcciones verticales y los edificios de departamentos, aunque no sean necesarios, porque hay terreno suficiente. Pero imitan a los rascacielos”.
Ahora bien, dentro de la imposición de la cultura del petróleo, Quintero se refiere al campo del petróleo como una base social importante de la nueva cultura y que es producto de la formación y desarrollo de las formas de imposición de los colonizadores. De esta manera, la comunidad del campo petrolero, vista en su totalidad, se expresa en términos de institución colonial. Es un modo que hace ver al grupo foráneo como un sistema de dominación con características extintas; es decir, el campo petrolero significa retraso. Se convierte en el colonialismo del siglo XX. Es una empresa e instrumento manejado desde la metrópoli, por capitalistas extranjeros, explotadores.
Un enemigo a combatir
En las reflexiones de Quintero podemos observar que persiste, dentro de las estrategias discursivas para definir la imposición de una cultura externa a las culturas tradicionales de Venezuela, una clara intención de contraponer la lucha constante entre dos grupos en juego dentro la sociedad venezolana; grupos que surgen de la propia sociedad pero a partir de una ideología y mentalidad inculcada desde el exterior, específicamente de los Estados Unidos de Norteamérica.
En las reflexiones de Quintero podemos observar que persiste, dentro de las estrategias discursivas para definir la imposición de una cultura externa a las culturas tradicionales de Venezuela, una clara intención de contraponer la lucha constante entre dos grupos en juego dentro la sociedad venezolana; grupos que surgen de la propia sociedad pero a partir de una ideología y mentalidad inculcada desde el exterior, específicamente de los Estados Unidos de Norteamérica.
Para Quintero, la cultura del petróleo, sus implicaciones y aplicaciones dentro de la sociedad venezolana de todo el siglo XX, se convierte en un enemigo a combatir, puesto que, ideológicamente, se aprovecha del venezolano para instaurar e imponer una visión de mundo distinta a la tradicional.
Por ello, dentro de este ensayo se puede evidenciar cómo Quintero tiende a reiterar sistemáticamente las diferencias entre ambas culturas, y sobre todo el carácter de penetración y colonización que significa la cultura del petróleo en nuestro país. El carácter repetitivo de su visión implica una estrategia discursiva para reforzar la idea del avance del imperialismo en territorio venezolano.




