lunes, 30 de noviembre de 2015

Diana Hamra: la historia sirve para realizar cambios sociales Entrevista por: Karin Pestano / Carlos A. Marín

Reconocida profesora e investigadora argentina quien visitó Caracas, invitada por el CNH y el AGN 



En la actualidad, ¿para qué serviría la historia?
Es una herramienta imprescindible con la cual el ser humano puede conocer de los otros y de sí mismo. Todos somos constructores de pasado y por tanto de cultura. Ello lleva implícito el ámbito de la experiencia, desde lo más teórico hasta lo más práctico. Cualquier persona se pregunta el porqué de su fisonomía, de sus antepasados, lo que conoce de sí mismo no sólo por lo vivido, sino por el recuerdo, la memoria, la identidad.

Es decir, ¿el conocimiento de ese pasado haría del individuo un sujeto?

Esa persona puede decir “yo soy de tal manera”, “yo soy de otra”, afirmando su identidad a partir, justamente, del conocimiento de ese pasado en el cual está inmerso. El conocimiento de la historia, su reflexión, se transforma en una herramienta de cambio; porque la historia sirve para realizar cambios sociales que tiendan hacia una vida mejor para todas las personas.

Por otra parte, ¿cuáles serían los obstáculos que interrumpen la enseñanza de la historia y su divulgación?
El conocimiento del pasado en las distintas etapas de la humanidad tiene que ver con el poder. Quienconoce tiene la posibilidad de ocupar mejores espacios en esa sociedad, pudiéndose entrelazar con otros sectores sociales que tienden al mismo manejo de la autoridad. Y cuando hablamos de ciertos obstáculos para comprender la realidad social —principal objeto de estudio de la historia— nos encontramos de frente con ese discurso producido desde y por las élites que se fue generando desde hace mucho tiempo.

Esto último al parecer tendría una larga tradición, que incluso se remonta al período colonial.

Si hablamos de la herencia colonial, lo primero que distinguimos es el idioma, el derecho romano. Pero hay otros sentidos de carácter imperceptible que también hemos heredado y que nos han dado forma cultural hasta hoy. De allí que es importante revisar las concepciones del espacio geográfico, del tiempohistórico y de los sujetos sociales.

Una revisión necesaria
En este contexto, ¿qué significaría el concepto de espacio geográfico?

Esto quiere decir que ha habido discursos de poder que se han ido construyendo desde la utilización de ciertos mapas. Por ejemplo, si tomamos a una persona y le preguntamos qué idea tiene acerca del mundo, seguramente nos hará referencia del planisferio, referencia que usamos desde hace décadas en la escuela. En todo caso, ese planisferio, creado por Gerardo Mercatora mediados del siglo XVI, no es neutral, pues tiene implícita una intencionalidad: la del europeo que lo construyó para justificarse como centro del mundo.

Ante esta visión del mundo,¿dónde nos ubicaríamos?

En un espacio pequeñito. Lo que genera una especie de automarginación respecto a nosotros mismos. Es hora, y nuestra tarea, de replantearnos ese mapa para valorarnos como centro, que sea una mirada etnocéntrica, como las que tienen y tuvieron todas las sociedades a lo largo de la historia.
Igualmente, sería imprescindible un replanteamiento del tiempo histórico…
En efecto, ha sido un tiempo histórico heredado de la concepción occidental y cristiana. Muchas veces representado en una línea de tiempo hacia un futuro donde el progreso va a ser la meta existencial y todo va a ser mejor. Ése es un tiempo que no nos representa.

Entonces, ¿esto recaería en los sujetos sociales?
El poder nos ha imposibilitado verdaderos cambios. El tiempo sería el protagonista de la historia. El que todo lo puede. En este caso, el sujeto social evoluciona independientemente del tiempo progresista, separados uno y otro, hacia un futuro mejor. Lo que surge de este discurso es una pasividad de los sujetos sociales para que no nos reconozcamos como protagonistas de la historia.

Otras voces, otras fuentes para la historia
Por lo visto, ¿todo esto haría replantearse la utilización de las fuentes tradicionales del historiador?
Ciertamente, porque cuando hablamos de la historia, siempre se ha asociado al documento escrito y éste ha sido casi la única fuente válida. Hay otras. Por ejemplo, está el relato oral, el cual debemos reivindicar. También hay que revalorizar el uso de la imagen como fuente. Por supuesto, hay que desentrañar la forma y el contenido discursivo de la imagen, sus intenciones, los elementos que intervienen en ésta. De igual modo, hayque aprender a rescatar los objetos materiales. Todo ello responde a una concepción del trabajo humano, donde se ubican los objetos y su relación con la sociedad.

¿También estaría el museo como un espacio de divulgación pedagógico para la historia?
Eso es importantísimo. Cualquier producción cultural,sin querer hablar necesariamente de las bellas artes, desde tallas en madera, fotografías familiares, cartas, poemas, canciones, todos estos elementos pueden ampliar el campo pedagógico de un museo de historia. Porque al fin y al cabo son vestigios humanos y por tanto culturales. Lo otro que debe hacer un museo es hilar históricamente el papel de esos vestigios. El objeto tiene que hablar por sí mismo. Y para eso debeexistir una interacción entre el objeto y el visitante, donde se toque, se oiga, se sienta. El museo tiene que brindar una experiencia. Tiene que revivir la historia. Tiene que recrearla. Vincular al visitante con su pasado y su presente.

HACIA UNA HISTORIA NUESTRAMERICANA

La historiografía tradicional construyó representaciones quese basaron por lo general en periodizaciones eurocentristas, las cuales han sido referencias pedagógicas que no nos incluyen necesariamente desde una perspectiva nuestramericana. Por ello, es determinante establecer la revisión crítica y el replanteamiento identitario, los cuales deberían sustentarse, por ejemplo, en una iconografía propia que sirva a su vez como herramienta para la enseñanza y la divulgación de la historia.